19 de enero de 2011

La batalla de Paraguarí

La victoria en la batalla de Paraguarí, el 19 de enero, es un antecedente directo de la revolución del 14 de mayo de 1811. Un ejército paraguayo, integrado por 6 mil hombres, venció a las tropas porteñas.
Por Guido Rodríguez Alcalá
Cuando Belgrano llegó al Paraguay al frente de un ejército de 1.200 hombres en diciembre de 1810, en el ejército de Belgrano había más fusiles que en toda la provincia del Paraguay.
En todo el Paraguay no había 500 fusiles, dijo el historiador Julio César Chaves, quien se apoyaba en un informe del gobernador Bernardo de Velasco de 1810.
En cuanto a la artillería, el Paraguay tenía unos 20 cañones, pero solamente uno de hierro, según el informe de Velasco. Como punto de referencia, podemos señalar que, cuando los ingleses tomaron Montevideo en febrero de 1807, encontraron en la ciudad más de 300 cañones, incluyendo piezas de gran calibre y en buen estado.
POCAS ARMAS. Pero Montevideo era la ciudad más armada de la América del Sur hispánica. Las potencias europeas, Inglaterra y España mantuvieron a sus colonias cortas de armas y de municiones.
En la provincia del Paraguay las había menos que en el sur del Río de la Plata, armado a partir de las invasiones inglesas de 1806 y 1807.
Precisamente la milicia armada para enfrentar a los ingleses fue la que disolvió el Virreinato del Río de la Plata en mayo de 1810.
Algo similar le sucedió al gobernador Bernardo de Velasco: él armó a los paraguayos para enfrentar a los porteños; los paraguayos armados depusieron a su gobernador.
Como oficial de carrera, Velasco trazó el plan de batalla correctamente.
El ejército de Belgrano tenía más armas de fuego y soldados mejor disciplinados. ¿Dónde enfrentarlo? En la llanura de Paraguarí, donde la caballería paraguaya podía desplegarse para atacar al enemigo por los flancos. Esto ocurrió en la batalla de Paraguarí, pero no de la manera prevista por Velasco.
LA BATALLA. El 18 de enero de 1811, tanto Velasco como Belgrano decidieron iniciar el ataque en la madrugada del día siguiente.
La infantería paraguaya ocupaba el centro; la caballería los extremos (era la distribución habitual de las tropas en la época). Según el plan del gobernador, las fuerzas de caballería debían esperar que Belgrano atacara el centro paraguayo, para caerle entonces por los flancos, rodearlo y vencerlo.
Planeando una celada, los dos trozos de la caballería se mantenían algo alejadas del centro y en parte ocultas a la vista del enemigo. El ala izquierda, mandada por Manuel Cabañas, se encontraba cerca del cerro de Santo Tomás. El ala derecha, mandada por Juan Manuel Gamarra, se mantenía cerca de Ñuatí.
La casi totalidad de los jinetes iban armados de lanzas -mayormente, varas a las que se les había atado un cuchillo en la punta-. (Por falta de armas, la lanza fue el arma más utilizada por los americanos en las guerras de la independencia.)
El ejército de Velasco tenía de cinco a seis mil hombres, según Chaves. En la infantería estaban los oficiales superiores, españoles y españolistas; en la caballería (el contingente mayor), los criollos.
El plan de batalla era bueno, pero no todo salió bien para Velasco. Belgrano adelantó el ataque. Su vanguardia, dirigida por el oficial paraguayo Juan Machaín, atacó y dispersó a la infantería paraguaya en la madrugada. Con los soldados huyeron los jefes y oficiales, incluido el propio gobernador Velasco.
Alguien llevó a Asunción la noticia de que Belgrano había triunfado y marchaba hacia Asunción. Los miembros del Cabildo decidieron embarcarse para huir. (El Cabildo, por entonces, gobernaba el Paraguay porque Velasco le había cedido el mando político.) La fuga fue prematura.
LA ESTRATEGIA. Antes que a los viejos oficiales, Velasco prefirió a los hombres con menor formación profesional pero con don de mando, como Gamarra y Cabañas, hábiles y respetados por sus soldados. Esta fue una decisión afortunada del desafortunado gobernador y capitán general (comandante en jefe) don Bernardo de Velasco, último gobernador intendente del Paraguay.
Su plan de batalla fue bueno; la ejecución fue mala y el desastre se evitó gracias a la iniciativa de los oficiales de la milicia local. Esta victoria militar paraguaya tuvo consecuencias políticas nefastas para los españoles.
Aparentemente, los paraguayos habían luchado para defender la causa del Rey de España.
Ellos no apoyaban al Rey, sino que rechazaron una invasión extranjera. Terminada la invasión, decidieron enfrentar al Rey y sus representantes, contra quienes tenían numerosos motivos de agravio.
La batalla de Paraguarí fue un antecedente directo de la revolución del 14 de mayo de 1811.
YEGROS, CABALLERO Y OTROS HÉROES
Abandonados por el jefe superior (Velasco), Cabañas y Gamarra decidieron emprender el ataque y pusieron en fuga a los soldados enemigos. Belgrano se retiró para el sur, por donde había venido.
Además de Cabañas y Gamarra, en esta acción se destacaron los oficiales más jóvenes que habían de encabezar la conspiración de mayo de 1811: Fulgencio Yegros, Pedro Juan Caballero, Vicente Ignacio Iturbe, Juan Bautista Rivarola, Mauricio José Troche y otros.
Varios de ellos eran jefes de las milicias urbanas; esas milicias sólo debían prestar servicio dentro de las ciudades o pueblos, pero en esto no se cumplió el reglamento. Troche, por ejemplo, dirigió la milicia de Curuguaty, que tendría una intervención decisiva en la insurrección de mayo. Tampoco se había tomado en cuenta el escalafón militar, y por eso Cabañas y Gamarra tuvieron mayor mando de tropa que oficiales más antiguos. Fuente Ultima Hora

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