5 de febrero de 2011

Las frutas y la salud

La fruta es el alimento perfecto requiere una mínima cantidad de energía para ser digerida y de retorno le da lo máximo a su cuerpo. Es el único alimento que hace trabajar a su cerebro. El único problema es que la mayoría de las personas no sabe cómo comer las frutas de forma de permitir que el cuerpo asimile efectivamente todos sus nutrientes.
La fruta es el alimento perfecto. Es principalmente fructuosa (que puede ser transformada con facilidad en glucosa) y, en la mayoría de las veces, es del 90 al 95% agua. Eso significa que ellas están limpiando y alimentando su cuerpo al mismo tiempo.
El Dr. William Castillo, jefe de la famosa clínica cardiológica Framington de Massachussets (EE.UU.), declaró que la fruta es el mejor alimento que podemos comer para protegernos contra las enfermedades del corazón. Dice que las frutas contienen bioflavonoides, que evitan que la sangre se espese y obstruya las arterias. También fortalecen los vasos capilares, y los vasos capilares débiles, que casi siempre provocan sangrados internos y ataques cardiacos.

Pero atención:
¿Por qué?
La razón es que las frutas, en principio, no son digeridas en el estómago, son digeridas en el intestino delgado. Las frutas pasan rápidamente por el estómago al intestino, donde liberan sus azúcares. Mas si hubiere carne, papas o almidones en el estómago, las frutas quedan presas y ellas comienzan a fermentar.
Si usted come una fruta de postre, luego de una cena, y pasa el resto de la noche con pesadez en el estómago y un desagradable sabor en la boca, es porque no comió de la manera adecuada. Se deben comer las frutas siempre con el estómago vacío.
Tampoco se debe tomar jugo envasado en lata o en recipientes de vidrio. ¿Por qué? La mayoría de las veces, el jugo es calentado en el proceso y su estructura original se vuelve ácida.
¿Desea hacer la más valiosa compra que pudiera? Compre un exprimidor.
Usted podrá ingerir el jugo extraído con el exprimidor como si fuese fruta, con el estómago vacío. El jugo será digerido tan de prisa, que podrá comer un refrigerio quince o veinte minutos después.
¿Cómo comenzar el día?
¿Usted piensa que es una buena idea salir de la cama y llenar su sistema con una tremenda cantidad de alimentos (principalmente café y pan blanco con manteca) que le llevará el día entero para digerir? ¡Claro que no! Lo que nuestro cuerpo requiere es alguna cosa que sea de fácil digestión, como por ejemplo frutas que el cuerpo puede absorber de inmediato y que ayudan a limpiarlo.
Al levantarse, durante el día, o cuando le sea posible, coma solo frutas frescas y jugos hechos en el momento. Mantenga este esquema hasta por lo menos el mediodía, diariamente. Cuanto más tiempo queden solo las frutas en su cuerpo, mayor es la oportunidad de ayudar a limpiarlo.
Si usted empieza a cambiar los alimentos con las que acostumbra llenar su cuerpo al iniciar el día, sentirá un nuevo torrente de vitalidad y una energía tan intensa que no lo podrá creer. Inténtelo durante los próximos diez días y véalo usted mismo.
Ojo con lo helado
Los chinos y los japoneses beben té caliente (de preferencia té verde) durante las comidas. Nunca agua helada o bebidas heladas. Deberíamos adoptar este hábito. Los helados durante o después de las comidas, solidifican los componentes oleosos de los alimentos, retardando la digestión. Reaccionan con los ácidos digestivos y serán absorbidos por el intestino más rápido que los alimentos sólidos, demarcando el intestino y endureciendo las grasas, que permanecerán por más tiempo en el intestino.
Dele valor a un té caliente -o incluso agua caliente- después de una comida: facilita la digestión y ablanda las grasas para ser expelidas más rápidamente, lo que también lo ayudará a adelgazar. Fuente Gastronomia.com

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