7 de marzo de 2011

El guitarrista que extrajo de los montes su propio estilo

Su intuición y su genialidad le enseñaron los secretos sonidos del instrumento que le acompaña desde la infancia. Andando entre árboles y ríos, construyó el arte que le permitió crear obras que son verdaderas joyas. Por Mario Rubén Álvarez
De niño, recorriendo los montes, cruzando las aguadas y mirando la dirección del vuelo de los pájaros de la tarde, no imaginó que el azar lo iba a traer a la capital. Y lo iba a dejar allí.
Efrén "Kamba′i" Echeverría nació en Lima (departamento de San Pedro) el 4 de marzo de 1932. Su padre era aficionado a la guitarra. Quizás por eso aquel mitã akãhãta sintió también el llamado de las seis cuerdas.
El delicioso libro llamado "Las manos del duende", de Susy Delgado y Miguel Meza, que orienta esta semblanza, retrata la vida del guitarrista de estilo incomparable.
"Nadie me enseñó a tocar la guitarra en forma metódica", confesaba en una entrevista con los autores citados. Unas líneas después, sin embargo, daba el nombre de un lugareño que le enseñó dos notas.
"Me gustaba la guitarra. La escuela, no. Solamente la guitarra; era lo que más rápidamente aprendía", contaba también.
Desde la infancia, su vocación fue sacarle sonidos a la caja sonora que le fascinaba.
MUY SOLICITADO. Dada su habilidad en la ejecución de la guitarra, pronto fue solicitado en los cumpleaños, las veladas escolares e inclusive serenatas. Pronto su arte ayudó a que la carne del plato fuera un poco más abundante.
Luego de cumplir su servicio militar por espacio de dos años, volvió a la vida civil. Y a su valle, junto a los suyos.
Su preocupación era contar con una guitarra. Para ello tenía que trabajar. Haciendo changas, llegó a Nueva Germania. De ahí pasó a Tacuatî, Belén y, finalmente, el Chaco.
Cuando adquirió la guitarra, tuvo un compañero: Zacarías Zárate, músico popular como él.
Juntos, tocaban la única guitarra que estaba al alcance de sus posibilidades.
Lo hacían a cuatro manos. "Yo apretaba el brazo de la guitarra, hacia la parte media y le dejaba el medio, cerca de la boca, para que él pudiera rasguear mientras que cerca de la cejuela le dejaba el espacio para apretar; y yo, cerca del puente, tenía que puntear", recordó.
De ahí es que cuando se queda solo reproduce el acompañamiento y la punteada, pero tan solo ya con sus dos manos.
Hablando de la punteada y el acompañamiento, alguna vez mencionó que su afición era escuchar los conjuntos que actuaban en Radio Nacional y que escuchaba, simultáneamente, la melodía y el ritmo. Como no sabía que eran dos los ejecutantes, él se ingenió para reproducir solo la intervención de ambos.
MÚLTIPLES OFICIOS. Efrén no vivía solo de la música. Su vida era dura. Fue hachero, hangadero, obrajero, profesor... en fin, lo que le permitiera tener algún ingreso.
Fue también empleado de Faustino Brizuela, el papá de Juan Cancio Barreto, uno de sus alumnos más brillantes junto a Tania Ramos.
El año 1967 fue decisivo en la vida del músico andariego. Un empleador no le pagó su sueldo y, junto a tres compañeros, vino a buscar los rastros del sinvergüenza.
El que les hizo trabajar gratis desapareció para siempre, pero Efrén ya no volvió a la vida dura de los montes. Su arte le permitió sobrevivir penosamente, pero sobrevivir al fin.
Al principio, además de algunas esporádicas actuaciones, hizo de "peón de patio, jardinero, albañil y pintor". Posteriormente consiguió empleos de portero en el Ministerio de Salud Pública y en el Canal 9.
Mientras tanto, fue perfeccionando la forma de ejecutar la guitarra. Su forma de afinación es llamada "afinación del diablo".
El estilo inconfundible de "Kamba′i" –desde la siembra de su docencia– tiene hoy numerosos seguidores.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Ultima Hora - Nacionales

Las ruinas jesuíticas observadas desde el aire

Visita a la tumba de Mangore.


Honor a quien honor merece!Sady y Teofilo Acosta directores de Ecos del Paraguay vistaron la tumba del gran musico paraguayo Agustin Pio Barrios cuyos restos descansan en el Cementerio de los Ilustres de El Salvador.