6 de marzo de 2011

El paraguayo Nahuel: De cantar en colectivos a su Operación Triunfo

Tuvo una dura infancia. A la edad de 6 años comenzó cantando con su padre en los colectivos. Su madre tuvo que abandonar el país para emigrar a España; hasta que –dos años después– decidió llevarlo con ella, tras descubrir la existencia de un concurso musical televisivo llamado “Operación Triunfo”. Cinco años después, y ya con 19, el paraguayo Nahuel cumple el sueño de su vida: consagrarse ganador del certamen y firmar un contrato discográfico internacional. Por Jorge Coronel Abc Color
“Tuve que desde muy pequeño trabajar para mi familia. Trabajaba cantando en los buses; desde los 6 años comencé a cantar con mi padre (…) Lo pasé muy mal, no es una cosa que se lo deseo a todo niño; porque un niño podía estar jugando perfectamente y yo, mientras tanto, estaba trabajando. Yo quería jugar, ¡y no me dejaban jugar!”, narraba Nahuel Sachak Chávez, meses atrás, cuando quedar elegido para el concurso era solo un sueño tejido por su madre.
De un casting del que participaron más de 8.000 jóvenes alrededor de toda la geografía española, solo 18 serían los seleccionados para formar parte de la Academia. Por esas cosas de la vida en que no solo dependen el talento y el esfuerzo, sino también la fortuna, el paraguayo nacido el 7 de septiembre de 1991 en la colonia Luz Bella, de San Pedro de Ycuamandyyú, fue elegido para formar parte del reality show musical. El mismo programa que germinara –diez años atrás– a nuevas luminarias del pop en español.

“La verdad que fue un impulso de mi madre; ella fue la que me decía: ‘Tienes que ir a tal sitio: Tienes que irte a Operación Triunfo’. ¡Yo no tenía nada de idea de lo que era Operación Triunfo! Llegaba recién, y no tenía una métrica de lo que era”, reconoce hoy Nahuel, luego de que resultara nada menos que el ganador por popularidad de la última edición del concurso de televisión. Y el único extranjero en lograrlo.

Fue así que su madre Julia –tras descubrir el formato de aquellas galas televisivas en donde los concursantes de una Academia compiten por triunfar en el mundo de la música– no dudó en ir a buscar a su hijo Nahuel, quien por entonces vivía con su tío en la humilde colonia Luz Bella, en Paraguay.
“No solo es mi sueño, sino que es también el sueño de mi madre. Yo le dije: ‘Hemos cumplido nuestro sueño, mamá’. Y la verdad es que me alegro un montón de poder haberlo cumplido”, señala un Nahuel aún emocionado por tal hazaña.
Noble, afable y cordial, el novel cantante aprovecha cada declaración para agradecer, una y otra vez: “Le agradezco mucho a todo el plantel de OT, a todos los paraguayos que me apoyaron; a toda Valencia, toda Barcelona… que estuvieron ahí. Todos los paraguayos de Málaga… ¡A los amigos de toda España, y de mi país!”, señala el joven que supo despertar pasiones a lo largo y ancho de ambos países.
Cuando se le recuerda de aquellos días en que no podía ir a jugar con sus amigos porque tenía que ir a “trabajar” –ya cantando, claro–, Nahuel solo suelta, a carcajadas: “¡Hacíamos siempre lo mismo!”. Durante un tiempo, además, se habían buscado la vida haciendo música por las calles de Brasil.
–¿Sentís que a partir de tu éxito como paraguayo exitoso en España, puede cambiar en parte los prejuicios respecto al trato europeo con los inmigrantes?
–Yo, de mi parte, no he vivido mucho la discriminación; por eso yo creo que no hacerle referencia es la mayor defensa que uno puede tener. De las cosas malas se aprende también.
–¿Qué le dirías a tus compatriotas que hoy no tienen otra salida más que salir a cantar a la calle, como cuando eras muy chico?
–Que sigan trabajando, que exploren cosas nuevas. Y si lo ven bien cantar en el autobús… si tienen que probar irse a otro país, pues que se vayan y que aprendan otros estilos. Y la verdad es que yo les animo a lo que les apetezca; pero siempre y cuando trabajando y amando lo que uno hace. Disfrútalo, y ya está.
Animado, espontáneo, sincero y jovial, el chico triunfo acaba de recibir un homenaje de parte del pueblo que lo adoptó en España, y que hoy lo ve como hijo prodigio, aún siendo extranjero.
“La verdad, me sorprendí mucho y no me lo creía todo. La gente que había... ¡es muy fuerte! Quedé alucinado diciendo: '¡Cómo puede ser!'. Pero sí, créetelo porque me lo pasó”, señalaba el compatriota, aún inconsciente de su carisma que ha logrado cautivar la atención de miles de seguidoras que hoy suspiran por él en la Madre Patria.

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