10 de abril de 2011

Mosquito Bicentenario

Por Carla Fabri - Revista Dominical Abc color.
Pese a no haber sido convocado, el funesto Aedes aegypti se coló entre homenajes y festejos del Bicentenario. Sin ninguna escarapela, el mosquito letal hace su peligroso acto de presencia en medio del bullicio tricolor. Parece mofarse de nuestro sentido patrio, de la Independencia, de aquel 1811 y de los próceres. Poco le importa al insecto si el presupuesto destinado a las fiestas conmemorativas es alto o proporcional a la vapuleada situación financiera del país. Al mosquito le interesa un pepino la cifra de la que dispone el Ministerio de Salud para la lucha contra el dengue. El bicho esparce su huella de muerte, mientras un sector de la ciudadanía farrea, otro denuncia y apunta a la pelea, mucha gente sigue trabajando en su cotidiano y una mayoría ignorante olvida limpiar su patio, su entorno, su barrio.
Los dedos acusadores señalan a la ministra de Salud y piden su renuncia. Aunque la hematófaga que transmite el dengue es la hembra Aedes aegypti, para alguna gente la doctora Esperanza Martínez es la responsable principal de la epidemia. Una vez más hay urgencia para encontrar al culpable en vez de acelerar la búsqueda de la solución. En plena tormenta y cuando el barco se está yendo a pique se pretende cambiar al capitán —capitana en este caso— que conoce la agujereada nave y las aguas en que navega. La prudencia en el dicho popular aconseja no cambiar caballo en mitad de un río. Y el dengue no es una cuestión proselitista de partidos políticos, es un asunto de vida o muerte para la población.

Se ve que no son suficientes las campañas de información para movilizar la conciencia ciudadana, por lo que conviene reforzar su intensidad. La televisión podría cumplir un papel muy importante en la difusión tipo bombardeo de recomendaciones que insistan en la limpieza de patios e instruyan en la manera de exterminar los criaderos de larvas y mosquitos transmisores. Cuentan que los hospitales, centros de salud y sanatorios privados están repletos de pacientes infestados.
Tal vez podríamos encarar festejos del Bicentenario algo más austeros. Tomar en cuenta que a la gente trabajadora no le alcanza la plata ni siquiera para cubrir los gastos de primera necesidad, y aún menos para afrontar costos de internación, medicamentos e insecticidas.
Desconozco si existen recursos de las celebraciones del Bicentenario destinados a la lucha contra el dengue. A lo mejor en los barrios más infestados podrían distribuir frascos de pesticidas con el logo del Bicentenario. Lo que no se puede ni se debería ignorar es la apremiante situación. Sería muy lamentable que la indiferencia fiestera sea cómplice de que los cementerios se vayan poblando de numerosas víctimas del bidenguenario. En un caso así, ¡qué independencia o libertad estamos festejando!

1 comentario:

  1. La verdad que es lamentable que tenemos que llegar a una situacion tan limite, poniendo en riesgo la vida de nuestros hermanos y lamentado por los que han fallecidos. Si mal no recuerdo en el año 1999 o 2000 ya hubo miles de casos de dengue ya han pasado mas de 10 años y tenemos que seguir lamentando por vidas humanas y ni pensar la deseperacion de los que tienen los sintomas.como en nuestra sociedad todo puede suceder por que no hay control ni castigo seguramente fumigaron con leche aguada, por que no puede ser!!!! Sra.ministra controle el presupuesto y fijense si realmente se esta haciendo el uso como corresponde del presupuesto que esta destinado para este fin , encima que no tenemos ni camas ni medicamentos y para completar ni medicos eficientes.

    ResponderEliminar

Ultima Hora - Nacionales

Las ruinas jesuíticas observadas desde el aire

Visita a la tumba de Mangore.


Honor a quien honor merece!Sady y Teofilo Acosta directores de Ecos del Paraguay vistaron la tumba del gran musico paraguayo Agustin Pio Barrios cuyos restos descansan en el Cementerio de los Ilustres de El Salvador.