7 de junio de 2011

La paz, un valor que construye y humaniza

En este mes de junio, se recuerda la fecha más feliz vivida en el transcurso de los tres luctuosos años que duró la guerra entre paraguayos y bolivianos de 1932 al 1935. Y esa fecha rememorará el próximo domingo, 12 de junio, Día de la Paz del Chaco.
Cuando llegue el próximo domingo, se habrán cumplido 76 años de la firma del Protocolo de Paz entre Paraguay y Bolivia, que puso fin a la cruel guerra de tres años entre dos países hermanos de América y que costó la vida a 36.000 paraguayos que prefirieron la muerte antes que ver a su patria desmembrada o lesionada en su legítima heredad.
Guerra y Paz. ¡Qué palabras tan claramente enemigas, opuestas!; ¡tan contrarias y extrañas entre sí! Como la noche y el día; como el odio y el amor, como la maldad y la bondad; o, definitivamente, como el demonio, el monstruo y el ser humano.
Como vemos, felizmente, la palabra paz y sus sinónimos son más afines, más propios, más amigos del ser humano que la palabra guerra y sus sinónimos.
De allí podemos concluir, entonces, que la paz está más próxima, es más pariente, más consustanciada con la naturaleza del ser humano, que la guerra.
En síntesis, que el ser humano fue creado, está hecho y es para vivir en paz, no cabe la menor duda.
Ya quedaron, por suerte, bien atrás aquellos tiempos en que el lema era: “si vis pacem, para bellum” (Si quieres la paz, prepara o prepárate para la guerra”).
Entonces, en el convencimiento de que los seres humanos estamos hechos para la paz, debemos cultivar, vivenciar y robustecer cada vez más este valor, de tal suerte que nos sirva como una formidable herramienta para alcanzar la felicidad.
Porque todos los seres humanos tenemos derecho a ser felices. A disfrutar por igual de todo lo bueno que nos puso Dios en el Universo. Lo que pasa es que nuestra codicia, nuestro egoísmo, nuestra maldad, la apostasía de nuestra condición de seres humanos nos llevan a las violencias más inauditas y nos hacen entrar en colisión con la paz, que debe florecer perennemente en nosotros mismos y también en los demás seres humanos.
La paz que nace de la libertad y la justicia; del respeto y el amor; de la ternura y la honestidad; del trabajo y la solidaridad.
Porque sabemos, como responsables permanentes de la sociedad, que solo la paz construye; solo la paz fructifica, y solo la paz, nacida de la justicia y la libertad, trae la felicidad. Fuente Abc color.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Ultima Hora - Nacionales

Las ruinas jesuíticas observadas desde el aire

Visita a la tumba de Mangore.


Honor a quien honor merece!Sady y Teofilo Acosta directores de Ecos del Paraguay vistaron la tumba del gran musico paraguayo Agustin Pio Barrios cuyos restos descansan en el Cementerio de los Ilustres de El Salvador.