4 de julio de 2011

4 de julio, día de la Artillería Paraguaya

El segundo ataque a Nanawa de los días 4, 5 y 6 de julio de 1933 consistió por parte de los bolivianos en un doble envolvimiento efectuado por batallones de Infantería, regimiento de Caballería a pie —apoyados por lanzallamas, cañones, morteros, dos tanques Six-Ton y dos tanquetas— sobre el cuidadosamente fortificado fortín paraguayo. Existen contradicciones en los distintos testimonios y relatos sobre el empleo de los tanques. Pasadas unas dos horas de combate, una de las dos tanquetas quedó fuera de combate por el intenso fuego concentrado de las ametralladoras paraguayas; la otra quedó atascada en una de las trincheras paraguayas.  Por Lic. Víctor M. Oxley

Según algunos relatos, uno de los tanques habría sido atacado con granadas arrojadas por la escotilla que el conductor llevaba abierta por el intenso calor. Otros afirman que un proyectil de mortero de 81 mm penetró por una escotilla abierta.
En el campo de las versiones que intentan disminuir y desprestigiar el uso de la Artillería paraguaya en los campos de Nanawa en aquella memorable segunda gran batalla, encontramos el siguiente comentario de un oficial paraguayo, participante directo de aquellas acciones, el entonces Tte. 1º. de infantería Jenaro Espínola, quien dice: «En el comunicado oficial Nro. 214, del 5 de julio de 1933, se hace referencia a la destrucción de dos tanques, en la siguiente forma: “Uno de los carros de asalto ha sido incendiado por los disparos de nuestra artillería antitanque […]”. El Ejército paraguayo –continúa Espínola— no dispuso de tal material en todo el curso de la contienda. Referencias de esta naturaleza han dado lugar a equívocos, ya en el curso mismo de la guerra, y han perdurado con el correr del tiempo. Es así como muchos creen, fundados en la versión oficial, que en Nanawa fueron destruidos tanques enemigos por la acción de nuestra artillería.» Cuando el Tte. 1ero. Jenaro Espínola narra los sucesos de aquel día 4 de julio escribe: «Dos secciones de tanques apoyaron el ataque; una sección –dos tanques- en el frente del R.C.3 orillando el bosque Punta Sud de Nanawa por el lado Este, se lanzaron sobre las posiciones del Escuadrón Gill Solalinde. Uno de ellos llegó resueltamente hasta el parapeto de la trinchera, siendo detenido por la zanja. Al encontrarse aislado por el retraso de los tiradores que lo acompañaban, regresó a retaguardia y no volvió a aparecer. El otro, avanzó por el cañadón, más al Este; los defensores del R.C.4 lo vieron a la distancia, hasta detenerse en un lugar al parecer empantanado o con alguna avería mecánica, de donde regresó a retaguardia […] Un tanque fue destruido en esta lucha singular entre el hombre y la coraza, por la acción de nuestros tiradores; detenido a 60 metros de nuestras posiciones, fue desintegrado días más tarde por la explosión de una mina de fabricación nacional A.G.M., colocada ex profeso para su inutilización. Los restos dispersos de aquel tanque, aún se hallan en el sitio de la explosión.»

El análisis de la fotografía conocida del tanque destruido en Nanawa, en la que se observa un tanque literalmente desintegrado, hace pensar que esto no fue producto de granadas de mano. Sin descartar que la tripulación haya sido herida o muerta en un ataque de granadas, tal grado de destrucción parece ser producto de uno o más impactos de artillería. El delgado blindaje, sobre todo de la parte superior no era suficiente para detener las granadas de alto explosivo. Otra interpretación es que el tanque detenido por una avería mecánica haya recibido un impacto directo de artillería.
En cuanto a otros actores directos de aquella memorable batalla de las armas paraguayas y del uso brillante de su artillería entre ellas, que contradicen la afirmación del Tte. Jenaro Espínola tenemos la del mayor de Infantería Sindulfo Barrios, quien recuerda: “[…] El tanque fue destruido por dos certeros disparos de nuestra artillería, uno de los impactos hizo volar la torrecilla y el otro dio en el centro de dirección y mecanismo, que, destruyendo el tanque, produjo el incendio, hiriendo gravemente a dos ocupantes y carbonizando a otros dos […] la actuación por demás brillante de nuestra artillería, comandada por el Capitán Rovira, es digna de ser señalada […] La tropa enemiga al ver parada la acción de los tanques, con dos certeros disparos, como dice en su parte abierto el Coronel Luis Irrazábal, mermó su ímpetu inicial […]”. Cuando el Gral. José Félix Estigarribia visitó en persona Nanawa, aún humeante por las acciones recién libradas en ese sector – cuenta su ayudante el Tte. Edmundo Tombeur— imperativo y lleno de emoción dijo: “Quiero ver el tanque boliviano que fue destruido […].»
Recordemos que el grupo de Artillería Nro. 2 “Gral. Francisco Roa” constituyó la Artillería del III Cuerpo de Ejército. Al producirse la irrupción enemiga al sur de “Mojoli” en un frente de unos 200 m y en profundidad de unos 500 m y en el sector del “Reducto Nro. 1”, el Cnel. Irrazábal ordenó al comandante del G.A. 2 “Gral. Roa”, capitán Juan Rovira, entrar en acción y ayudar en contraataque. Antes de iniciar el fuego de la Artillería, el capitán Rovira solicitó la autonomía en la acción y ordenó concentrar fuego de 6 piezas sobre cada 200 m de frente, disparando 50 granadas por pieza en 10 minutos. En esta forma fue barrido el sector “Vera-Mojoli”, la zanja “Mojoli-Reducto”, la zanja “Punta Ayala-Reducto” y el mismo “Reducto Nro.1”. Después se dispararon 25 granadas en iguales condiciones. Así, el día 4 de julio, la Artillería batió numerosos objetivos en la punta “4 degollados”, en el frente de la “Isla Mojoli”, y en la recuperación de las posiciones ocupadas por el enemigo, provocando mayores estragos en las filas enemigas. El día 5 de julio para reconquistar el “Reducto Nro.1” de la “Punta Ayala”, subieron 3 columnas, comprimiendo al enemigo en la zanja que les sirvió de refugio. Certeros tiros de artillería llenaron el reducto y las zanjas de cadáveres bolivianos. En estos lugares se contaron 1.532 cadáveres destrozados por las granadas de artillería y balas de nuestros defensores. En este día fueron rechazados 14 feroces ataques enemigos desde el amanecer hasta oscurecer. La aviación enemiga persiguió sistemáticamente a la Artillería; 7 aviones se turnaban uno tras otro, bombardeando las posiciones del grupo de artillería con bombas de 90 libras. Detrás de las posiciones de artillería paraguaya se formó un verdadero “rozado” de 600 metros de largo por 200 metros de ancho. El día 6 de julio el enemigo efectuó ocho ataques que fueron sangrientamente rechazados. El último ataque en esa memorable jornada se produjo de noche. Así terminó esa notable batalla donde la Artillería paraguaya ganó su más grande victoria; por ello se institucionalizó el día 4 de julio como día de la Artillería Paraguaya. En una felicitación, hecha por el entonces mayor Raimundo Rolón, se lee: “Jefe E. Mayor 3er. Cuerpo, al Cap. Rovira: grupo 2, una vez más ha cooperado eficazmente en las heroicas jornadas de nuestras unidades de primera línea, me produjo inmensa satisfacción al leer reconocimiento del Jefe de Cuerpo del Ejército, por la brillante actuación de la artillería a su mando. Le acompaño en la alegría como en los días memorables de Boquerón y de Castillo, mis cordiales felicitaciones. Mayor Rolón. Comanchaco. ”También el comandante del Batallón de Rifleros, el Tte. Cnel. Gonzalo Montt (ex diplomático y voluntario chileno) saludaba al Capitán Rovira de esta forma: El Tte. Cnel. Montt felicita efusivamente al señor Capitán don Juan Rovira por el brillante empleo de la artillería, factor primordial de los éxitos de estos días […]”. Entre las citaciones y distinciones que se hacen del Grupo de Artillería 2 tenemos: « Al Grupo de Artillería Nº 2 “Gral. Roa“, por la eficacia de su actuación en el rechazo de los ataques enemigos al Fortín “Nanawa” los días 4, 5 y 6 del actual. Con certeros disparos desorganizó el asalto enemigo del día 4. Protegió brillantemente el contraataque de nuestras tropas del mismo día. Destrozó una columna de refuerzos enemigos transportados en camiones. Destruyó un tanque enemigo. Firmado José Félix Estigarribia.»
Si hemos de sacar las consecuencias implícitas del Tte. Jenaro Espínola y también de otra versión del coronel Carlos J. Fernández, quien sostiene que bajo sus órdenes su asistente incendió y destruyó el tanque con una bomba molotov, debemos asumir forzosamente que el mayor Barrios, el Cnel. Irrazábal y ni que decir incluyendo al general Estigarribia, que todos ellos mienten en sus comentarios, comunicaciones y partes oficiales. Según evidencias disponibles y análisis actuales, son muy difíciles de creer las afirmaciones de Jenaro Espínola y de Carlos Fernández. No se pueden manipular de este modo los hechos, los méritos y los esfuerzos sobrehumanos de los auténticos héroes de aquella segunda batalla de Nanawa en la Guerra del Chaco Boreal y de la página de gloria y honor que la artillería del Ejército paraguayo en la acción de su Grupo 2 “Gral. Roa” comandado por el capitán Juan Rovira Salanueva inscribió en la historia. Gloria y gratitud de las generaciones y reconocimiento para los héroes de Nanawa, entre estos al coronel Luis Irrazábal, quien fue verdadero creador, actor y ejecutor de la gloriosa epopeya y también para el capitán Juan Rovira Salanueva, el genial comandante artillero de Nanawa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Ultima Hora - Nacionales

Las ruinas jesuíticas observadas desde el aire

Visita a la tumba de Mangore.


Honor a quien honor merece!Sady y Teofilo Acosta directores de Ecos del Paraguay vistaron la tumba del gran musico paraguayo Agustin Pio Barrios cuyos restos descansan en el Cementerio de los Ilustres de El Salvador.