7 de agosto de 2011

La música es lo mío

ENTREVISTA A UN JOVEN PARAGUAYO QUE PERFECCIONA SUS CONOCIMIENTOS EN MUSICA EN EEUU.
Comenzó a amar la música desde la panza de su mamá, a los cinco años aprendió a tocar piano con ella, a los 10 a estudiar con reconocidos profesores de nuestro medio, y desde los 19 se encuentra en EE. UU. cursando la carrera de Licenciatura en Piano. ¿Su nombre? Óscar Ayala (21), quien sostiene que se debe perder el miedo a estudiar en el extranjero. Por Marisol Palacios (Abc color).
Óscar Daniel Ayala Giménez “se sintió” con la música desde muy pequeño, ya que su madre, Élida Giménez de Ayala, y sus tres hermanas, Rosanna (35), Liza (30) y Virgina (26), son profesoras de piano. Por eso no fue nada extraño que desde pequeño se interesara por este instrumento. “Empecé a los cinco años tocando el piano bajo la tutela de mi mamá, pero a los 10 comencé a estudiar ya seriamente con renombrados profesores de Paraguay, hasta que a los 19 se me dio la oportunidad de ir a los EE. UU., y desde entonces estoy ahí”, cuenta.
–¿Cómo conseguiste la beca?
–Contacté directamente con la profesora Dra. Reena Berger, quien en el 2008 vino a enseñar y dar varios conciertos en nuestro país. Entonces me dije que la tenía que conocer, porque es una renombrada pianista de EE. UU. y me fui al concierto; estuvo espectacular. Asistí a unas clases y me invitó para que fuera a estudiar a la universidad donde ella enseña. Me dijo que haría todo lo posible para conseguirme una beca. Por suerte, se dio y desde entonces estoy ahí (2009), en la Pittsburg University, Kansas. Gracias a ella estoy allá.
Ayala agrega que el Fondec le ha brindado ayuda también, porque la universidad cubre solo un porcentaje de la beca. “Lo del Fondec es algo que se dio desde el primer año que estoy allá y para este se volvió a renovar. Me están ayudando bastante. Ellos ofrecen becas a los que estudian en EE. UU. y con buen promedio”.
–¿De cuánto tiempo es la beca?
–De cuatro años; la carrera completa.
–¿De qué te recibís?
–Me recibo —en inglés sería “Piano performance”— de licenciado en Música, con énfasis en piano.
Experiencia
De su experiencia en la universidad comenta que estaba en un buen nivel, a pesar de ser muy joven cuando se fue. “Tenía un buen nivel, pero había muchas cosas que pulir, y siento que en estos dos años se dio un gran cambio y ha sido muy lindo poder trabajar allá”.
–¿Siempre quisiste ser pianista?
–Sí, siempre; la música es lo mío.
Óscar revela que la música “es una pasión, es prácticamente todo. Pienso todo el día en la música. Es algo con lo que estoy constantemente. Estoy prácticamente las 24 horas del día trabajando con músicos y se aprende muchísimo”.
–Debe ser duro estar lejos de la familia. ¿Dudaste alguna vez de tu vocación?
–Hay dudas, pero siempre tengo presente cuál es mi objetivo, mi meta, y eso es lo que me ataja.
–¿Cuál es esa meta?
–A corto plazo, recibirme en dos años más —cuatro semestres más— , después ir por un masterado, obviamente, y luego ya ver por un trabajo.
Después de culminar mi licenciatura quiero dedicarme a la música experimental, jazz y de película.
–¿Cuáles serían esas oportunidades de trabajo?
–Y depende de la carrera. Obviamente en mi campo se podría dar la enseñanza en universidades o conciertos a través del país. Después de que termine mi licenciatura quiero dedicarme a la música experimental, jazz y música de película, y cosas así; poder entrar en ese campo.
–No te inclinás por la música clásica.
–También. Tengo escuela clásica, me formé clásicamente, siempre va a ser lo mío, pero esto de la música experimental y de película es algo que últimamente me llama mucho la atención, me atrae muchísimo y me gustaría entrar en esa área.
–Entre enseñar y dar conciertos, ¿qué preferís?
–Y la enseñanza no es algo que me disgusta. Pero me gustaría más perseguir una carrera como músico instrumentista.
Ayala piensa abrirse primero en EE. UU. y después volver para trabajar a nuestro país. “A mí me gustaría primero trabajar allá; ver cómo se dan las cosas, si tengo futuro. La verdad que regresar al Paraguay después de haberme graduado es muy difícil”.
–¿Por qué?
–Obviamente, allá hay muchas más oportunidades, y no solo en EE.UU., sino en otros países también, como Argentina o Brasil. Pero acá es algo que está empezando, todavía hay mucho que recorrer. Y no es solo música; el negocio del cine es algo que está comenzando recién en Paraguay, se está empezando a hacer películas y se necesitan bandas sonoras.
Respecto a sus estudios comenta que es muy sacrificado, porque le consumen mucho tiempo. “Es una disciplina muy exigente. La verdad que es muy sacrificado; además de las clases, uno debe estar practicando bastante, tiene que encontrar tiempo para ello, entre conciertos y giras y ensambles, porque se toca también con otros músicos. Formo parte de una de las orquestas de jazz; son big bands (orquestas grandes), y siempre estamos dando conciertos tanto dentro como fuera de la universidad; hacemos giras. Dentro de la ciudad tocamos mucho en teatros y otros lugares”.
–¿Tenés tiempo para la diversión, los amigos?
–Sí, a mí me gusta mucho el deporte. Siempre hay tiempo.
–¿Y para las chicas?
–(Risas) Sí, también. Hay tiempo para todo. Hay que saber encontrar tiempo para todo y organizarse. Es nada más que eso.
Frutos
Tanto sacrificio tuvo sus frutos, dado que estuvo nominado a uno de los premios al mejor estudiante de piano. “Es un premio, una motivación más que ellos te dan para salir adelante”, revela.
–¿Cómo es un día tuyo allá?
–Me levanto temprano, a las seis y media, siete. Ya a las ocho comienzan las clases, hasta el mediodía. Tengo una hora de descanso. Después comienzo otra vez a las dos hasta las cuatro; después me quedo ya en el departamento de música hasta altas horas de la noche (11 o 12) o siempre haciendo tareas o en el laboratorio de música experimentando.
–¿De lunes a viernes?
–Sí, todos los días, obviamente con cambios de horario.
–¿Vivís en la universidad?
No en la universidad en sí, pero a muy pocas cuadras.
–¿Cómo son tus compañeros contigo? ¿Hay discriminación?
–No, porque hay mucha diversidad cultural; hay gente de todas partes del mundo: sudamericanos, europeos, asiáticos, africanos, etc.
Pienso todo el día en la música. Es algo con lo que estoy constantemente.
Óscar regresó a Paraguay por un mes; el 15 de agosto comienzan las clases. “Vine por vacaciones; allá es verano y no hay clases, obviamente; se reinician en agosto. Vine para estar con la familia, porque hacía rato que no venía”. De sus estudios comenta que es una experiencia increíble estar estudiando en un país como EE. UU. “A pesar de que me fui a una corta edad, aprendí ya muchísimo. Se tiene otro concepto del estudio, la sociedad, de cultura, de todo, y les animo a los jóvenes que si tienen la oportunidad de ir a estudiar a un país como EE. UU., bastante desarrollado, que no tengan miedo; adelante, que va a ser para su bien y de todo el país”, dice finalmente.

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