21 de agosto de 2011

Mangoré: Aquel mago de la guitarra

A 67 años de la muerte de aquel héroe guaraní, el legendario nombre de Agustín Pío Barrios sigue vivo en los pentagramas de la historia. Mientras el mundo disfruta de la vigencia de su obra, los herederos de “Mangoré” aún esperan la repatriación de sus restos.
El paraguayo de las cuerdas mágicas –como también se lo conocía– es para muchos el más importante compositor de guitarra de todos los tiempos. Es, al menos, lo que aseguran grandes músicos y estudiosos, como el guitarrista autraliano John Williams.
Más conocido como “Mangoré”, la historia de su nombre nos remite a una leyenda sobre quien fuera el cacique de los “timbres”, tribu indígena que se encontraba en las zonas bajas sobre el río Paraná y peleara ante la conquista española. Más tarde, en 1932, estando en Venezuela un amigo le escribe su nombre al revés: “Nitsuga”. A Barrios le agradó la idea; y fue allí cuando lo combinó con Mangoré, empezando a firmar “Nitsuga Mangoré”.
Con un amplio talento que incluyó el periodismo, la poesía, el dibujo e incluso ramas como las matemáticas, filosofía y literatura, Agustín Pío Barrios es, sin dudas, el más representativo compositor para guitarra del siglo XX de América.
Barrios despertaba admiración dondequiera que su figura aparecía. Conoció el triunfo en todos los escenarios donde le tocó actuar. Los más exigentes críticos lo compararon con Andrés Segovia, aquel guitarrista clásico español considerado el padre del movimiento moderno de la guitarra clásica.En su faceta de compositor, incluso lo compararon con el polaco Fryderyk Chopin y con el italiano Niccolò Paganini, por el virtuosismo que denotaban sus creaciones.

DE PARAGUAY AL MUNDO
Nacido en San Juan Bautista, Misiones, en 1885, el paraguayo trascendió los límites de las fronteras construyendo su propio camino dentro de la guitarra culta y popular.
Con un padre aficionado a la guitarra, Doroteo; y una madre educadora y aficionada al teatro, Martina, el pequeño Agustín fue generando un universo particular que reflotó cuando, a los 13 años, su maestro –el argentino Gustavo Sosa Escalada– descubrió que aquel alumno no estaba lejos de convertirse en un genio musical.
Ya instalado en Asunción, el niño prodigio recibe una beca del Colegio Nacional de la Capital, donde continuaría su formación. En 1910 –según escribía Sila Godoy– Barrios sale por primera vez del Paraguay. La primera parada: Corrientes. El músico viajó a la provincia argentina para dar unos conciertos, desembocando luego en otros países regionales –y más lejos también–. El mundo empezaba a conocer la genialidad del paraguayo.
OBRAS
Agustín Pío Barrios compuso más de 300 obras para guitarra, que incluyó preludios, valses, estudios, mazurcas, tarantelas e incluso piezas onomatopéyicas.
Entre su vasta obra, se destacan Souvenir d’un Revé (Un Sueño en la Floresta) (1918), Romanza en imitación al violonchelo (Pagina d’Album) (1919), Mazurca Apassionata (1919), La Catedral (1921), Preludio en Sol (1921), Valses Op. 8 (1923), Danza Paraguaya (1924), Choro de Saudade (1929), Julia Florida (1938) y Una Limosna por Amor a Dios (1944).
El gran escritor paraguayo Augusto Roa Bastos, consultado por la Revista Exégesis el 19 de enero de 2005, expuso lo siguiente: “En su instrumento resonaba ciertamente la expresión de lo que la guitarra trae vivo desde su remoto origen por el cauce más nuevo de la sangre española. Era pasmosa su facilidad de captación folclórica. Barrios nunca quiso ni pudo disimular la nostalgia que en sus andanzas sentía por su tierra. Y esta nostalgia fue quizás una de las más dolorosas compañías de su vida”.
EL LEJANO PUERTO
En 1925, Barrios decide abandonar definitivamente el Paraguay debido a roces con el gobierno nacional.
Luego de un exitoso recorrido por distintos países en los que vivió –Argentina, Uruguay, Brasil, Venezuela y Costa Rica– finalmente es en El Salvador donde Barrios se radica hasta sus últimos días.
El 7 de agosto de 1944, Mangoré –con 59 años– reclamaba la presencia de un sacerdote, con quien charlar largamente. Fue entonces cuando, según indican, Barrios diría: “No temo al pasado, pero no sé si podré superar el misterio de la noche”.
Pocas horas después, el virtuoso de la guitarra dejaba de vivir para seguir por siempre latente desde cada una de sus obras.
El certificado de defunción –de fecha 7 de agosto de 1944– reproducido por el Dr. Juan Max Boettner, a través de la gentileza de Sila Godoy, decía: "Agustín Barrios Mangoré, de cincuenta y ocho años de edad, guitarrista, casado con Gloria de Barrios Mangoré, originario de la población Misiones, Rep. del Paraguay, y de este domicilio, hijo de padres ignorados, falleció de insuficiencia cardíaca a las diez horas de hoy, en la casa número veintitrés de la primera Avenida Norte de esta Ciudad, con asistencia médica del Dr. Ricardo Zaldívar. No deja bienes… - Pedro Escalante A. Alcalde Municipal”.

REPATRIACIÓN DE LOS RESTOS
Varios fueron los intentos por lograr la repatriación de los restos mortales del gran Agustín Pío Barrios “Mangoré”. Sin embargo, según destaca su sobrina bisnieta Gloria Barrios, cada uno de los trámites careció de formalidad y de preparación intelectual.
“Se hizo a la ligera. No hubo asesores, personas que conozcan bien del tema. No estaban rodeados de expertos ni de gente especialista en derecho internacional. Ellos fueron a tantear, solo como políticos interesados en repatriar los restos de Mangoré”, señala Barrios, abogada, pianista y profesora superior de piano.
La idea de repatriar los restos del maestro se había iniciado desde tiempos de Carlos Federico Reyes “Mitaí churí", quien intentó lograr la primera repatriación. Más tarde encabezarían el proyecto Gumercindo Ayala Aquino, Juan Carlos Wasmosy, hasta el fallido intento en tiempos del gobierno actual; a través del legislador de Misiones, Hugo Capurro.
A mediados del 2011, la comisión de repatriación de los restos de Mangoré fue ampliada a través de un decreto del Poder Ejecutivo, que incluía a Lito Barrios, familiar del artista, en dicho comité.
”Agustín Barrios ‘Mangoré’ no solo fue un gran genio musical –señala Gloria Barrios– sino una persona totalmente visionaria. Era muy conciente de su propia valía y de lo que representaría para el mundo. Más allá de la repercusión que tuvo en su país, supo de su grandeza, que puede resumirse en las palabras proféticas del Bohemio: “¡Dios solo sabe en que lejano puerto iré a encontrar mi tosca sepultura!’”.
EN BUSCA DEL REGRESO
La delegación del Ministerio de Relaciones Exteriores integró la comitiva de repatriación de los restos de “Mangoré”, encabezada por el canciller Héctor Lacognata, quien –tras suspender su viaje– fuera reemplazado por Hugo Capurro, el principal impulsor.
Capurro, diputado del departamento de Misiones, encabezó el equipo de legisladores que viajó a El Salvador para realizar las tareas de gestión, en compañía de los diputados Roberto Espínola y Blas Lanzoni.
También formaron parte de la comitiva el ministro de la Secretaría de Repatriados, Samuel Lugo; el obispo diocesano monseñor Mario Melanio Medina y el intendente municipal de San Juan Bautista Misiones, Andrés Riveros.
La delegación visitó el país centroamericano el 23 y 24 de agosto del 2010 y, dentro del marco de una visita de trabajo, se realizaron los primeros trámites para repatriar los restos de Mangoré.
Una vez instalados en El Salvador, la comitiva paraguaya tuvo una serie de reuniones con el canciller de dicho país, Hugo Martínez; con el intendente de San Salvador, Norman Quijano, y con el presidente de la Asamblea Legislativa (Congreso Nacional del país en cuestión).
OPOSICIONES
La familia de Mangoré se había opuesto a la idea de la repatriación, debido a que fueron excluidos de la comisión de repatriación. Según reseña la abogada Gloria Barrios, entre otros puntos habían señalado que existe toda una familia que es ignorada. “Basta citar a Héctor Leocadio (su hermano), quien fue músico e historiador; lo mismo que el hijo de este, Daniel Barrios, también músico y gran conocedor de casi todos los instrumentos, quien fue uno de los propulsores de la creación de la guarania, junto con nada menos que José Asunción Flores. Daniel tuvo que dejar la música por ‘persecución política’”, señala.
En los últimos tiempos, los diarios salvadoreños Hoy, La Prensa Gráfica y El Mundo han publicado artículos en los que se manifiesta el desacuerdo a la expatriación de los restos y la imposibilidad del acto, debido a que la tumba de Mangoré –ubicada en el Cementerio de los Ilustres de El Salvador– ha sido declarada “Monumento Nacional” por el Estado salvadoreño.
Carlos Payés, uno de los principales difusores de la vida y obra de Agustín Pío Barrios a nivel internacional, afirmó en el artículo que el objetivo real era político. “Ellos no se contactaron conmigo para nada, sino que me avisaron de su llegada amigos nuestros de Paraguay. Venían a espaldas nuestras, cuando en Paraguay saben y conocen que nosotros somos representantes de este movimiento”, había manifestado en dicha oportunidad.
“La tumba del maestro Mangoré, su contenido y su legado, pertenecen al pueblo salvadoreño y, por lo tanto, no es posible su repatriación”, expresaba el estudioso al diario salvadoreño La Nación.
UNA CUESTIÓN DE ESTADO
La familiar, música y abogada Gloria Barrios sostiene que la cuestión de Mangoré debería ser una cuestión de Estado para la República del Paraguay. “La vida y obra de Mangoré forma parte del acervo cultural nacional, es decir, del patrimonio de los paraguayos. Ningún Estado a través de sus órganos legislativos puede decidir sobre los derechos de otro Estado, respecto a la vida y a las obras de un nacional”, asevera.
Al mismo tiempo, la descendiente de Agustín Pío Barrios cuestiona que el Estado paraguayo, a sabiendas de la existencia de herederos del eximio artista, incluso radicados en su país nativo, no impulse el proceso de repatriación.
“Sobre todo teniendo en cuenta que esta cuestión involucra derechos humanos pertenecientes a los familiares del artista. Es un derecho natural de todo ser humano el de sepultar los restos mortales de los miembros de su familia, cosa que arbitrariamente la República de El Salvador desconoce”, señala Barrios.
Actualmente la sucesión de los herederos sigue abierta. De resultar favorable la petición, la descendiente ratifica que podrían impulsar una investigación que incluso podrá llegar hasta la Corte Internacional de Justicia, debido a la violación de un derecho humano: el de permitir sepultar los restos de un miembro en un mausoleo familiar.
GUITARRA Y MAGIA
A 67 años de la muerte de Agustín Pío Barrios, su obra sigue más vigente que nunca.
Desde el Barrios WorldWideWeb Competition –concurso mundial de música de Agustín Barrios lanzado desde Internet para todo el mundo– hasta el lanzamiento del documental paraguayo Santo de la Guitarra: la historia fantástica de Agustín Barrios Mangoré, de Carlos Salcedo Centurión –primer documental sobre la vida y obra de “Mangoré”; pasando por los continuos homenajes de grandes representantes de la música contemporánea, tales como Berta Rojas, Luz María Bobadilla, Carlos Schvartzman y Pierre Blanchard, basta concluir que cada obra, cada pieza y contrapunto brotado de la prominente genialidad de Agustín Pío Barrios, sabrá permanecer inmortal por el resto de los tiempos.
EL BOHEMIO
¡Cuán raudo es mi girar! Yo soy veleta
Que moviéndose a impulsos del destino
Va danzando en loco torbellino
Hacia los cuatro vientos del planeta.
Llevo en mí el plasma de una vida inquieta
Y en mi vagar incierto, peregrino,
El Arte va alumbrando mi camino
Cual si fuera un fantástico cometa.
Yo soy hermano en gloria y en dolores
De aquellos medievales trovadores
Que sufrieron romántica locura.
Como ellos, también, cuando haya muerto,
¡Dios solo sabe en qué lejano puerto
Iré a encontrar mi tosca sepultura!
Agustín Pío Barrios “Mangoré”.
Fuente Abc color

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