8 de agosto de 2011

Reliquias de la Guerra Grande relatan la batalla de Piribebuy

Los objetos recolectados durante años, por Margarita Durán y Alfredo Bernal, son exhibidos en el museo Comandante Pedro Pablo Caballero. Las piezas ayudan a recrear escenas durante las narraciones.
Los pobladores de la tercera capital del Paraguay conocían su destino. Era un mañana fría de invierno y, en aquel 12 de agosto de 1869, la niebla aún permanecía estática en el horizonte y ocultaba al enemigo, que superaba en número y armas a los defensores de la patria vieja.
A 142 años, la batalla de Piribebuy es, sin duda, uno los relatos más fascinantes y escalofriantes que giran en torno a la Guerra contra la Triple Alianza. "Si nos rendíamos en Piribebuy pasábamos a convertirnos en una colonia brasileña y a ser esclavos. Los pobladores fueron alistándose para morir por su patria, eran conscientes, nadie quería someterse a los aliados", relató Miguel Ángel Romero, director del museo Comandante Pedro Pablo Caballero, en Piribebuy.
Ver las diversas colecciones de objetos que recolectó en 1969 la creadora del museo, Margarita Durán Estragó, y más tarde su reorganizador, Alfredo Bernal, es sin duda un viaje al pasado. Oír los relatos de Miguel Ángel Romero, y teniendo en exhibición las importantísimas reliquias históricas, ayudan a recrear las emociones que sintieron los héroes.
De acuerdo con Romero, durante la invasión de los aliados, la iglesia de Ñandejára Guasu era el fortín. "A dos cuadras a la redonda estaba la trinchera. Tan solo 1.600 paraguayos lucharon contra 20.000 enemigos".
"Es bastante fuerte nuestra historia porque acá quemaron, degollaron y descuartizaron a la gente. La peor barbaridad de la guerra se cometió en Piribebuy", indicó Romero.
RELIQUIAS. La diferencia en cuanto a la capacidad de alcance que tenían las armas utilizadas por cada uno de los bandos, como las balas de cañón, se logra apreciar en las vidrieras del museo.
Según narraciones, el pueblo de Piribebuy se defendió con 12 cañones que contrastaban con los 43 de las tropas aliadas. Entre otros objetos, en el museo se conservan los restos de lo que fuera el Hospital de Sangre, quemado completamente y en donde perecieron más de 600 personas. "Tras la devastación, el Hospital de Sangre fue lo único que quedaba y el Conde D'eu ordenó que se queme con todos los 600 heridos que se encontraban dentro más una enfermera", relató el director del museo.
Miguel Romero espera la visita de una gran cantidad de turistas y estudiantes durante toda la semana.

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