21 de enero de 2012

Científico paraguayo se destaca en la tierra de A. Peugeot

Con sus 29 años, el doctor Max Duarte enumera logros en su carrera profesional. Recientemente egresado con honores de una de las más prestigiosas escuelas de ingeniería de Francia, el compatriota alienta a los jóvenes a soñar con emprender e insta a fomentar la formación de los científicos en el país.
La llaman “Ciudad Luz” (Ville Lumière) y está asociada frecuentemente a la historia y la arquitectura: París, territorio que alberga al museo Louvre, la torre Eiffel, los Campos Elíseos, el Arco del Triunfo y el río Sena.
Además de sus atractivos turísticos, Francia es para muchos jóvenes –tanto locales como extranjeros- el sitio ideal para la realización académica. De hecho es, detrás de Estados Unidos e Inglaterra, uno de los países del mundo en recibir la mayor cantidad de estudiantes internacionales; tal es así que la cifra llegó a 280.000 en el 2010.
El doctor paraguayo Max Duarte forma parte de este número. En el 2006, egresó con medalla de oro de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Asunción. Tras culminar sus estudios, contactó con el Dr. Juan Carlos Rolón, quien realizó una brillante carrera científica en el país galo.
 “Él se encontraba en ese momento en visita oficial a la FIUNA y nos comentó -a mí y a un colega, Darío Alviso- acerca de la posibilidad de hacer un máster en Francia, en la École Centrale Paris –ECP-. Enviamos nuestras candidaturas y fuimos aceptados, por lo que en setiembre del 2007 nos encontrábamos ya en París, listos para comenzar los cursos”, menciona.
Para él, fue sin lugar a dudas un honor. Dar clases en aulas en las que estuvieron Gustave Eiffel, Armand Peugeot y otros científicos renombrados mundialmente -como Sébastien Candel- se perfilaba desafiante.
ÁREA DE ESTUDIO
En la ECP, una de las escuelas de ingeniería más prestigiosas del país galo, Duarte inició sus estudios con una maestría y resultó ser el mejor egresado. Posteriormente, su buen desempeño académico le posibilitó la realización de un doctorado, en el cual desarrolló investigaciones en matemáticas aplicadas a la energía.
“La maestría puede ser descrita como una introducción a la investigación científica en áreas relacionadas principalmente con los fluidos reactivos, con aplicaciones en el dominio de la energía, y en particular con los procesos de combustión. En ese sentido, los cursos iban desde las bases teórico-físicas de la mecánica de fluidos y la transferencia de calor hasta aspectos experimentales de laboratorio (con bancos de prueba que buscan reproducir y estudiar fenómenos complejos físicos como por ejemplo, la combustión en una turbina de avión, o desarrollar métodos precisos de medición o diagnostico de parámetros físicos para aplicaciones similares), pasando igualmente por la simulación numérica, es decir la reproducción de fenómenos físicos a través de cálculos computacionales”, explica el profesional de 29 años.
Puso especial énfasis en los aspectos matemáticos de la simulación numérica, en el área de las matemáticas aplicadas. “Esta rama de las matemáticas se interesa, entre otras cosas, en la concepción y el desarrollo de métodos y esquemas matemáticos para la resolución de modelos matemáticos que describen justamente los fenómenos físicos. Estos métodos son luego implementados en la práctica por medio de códigos o algoritmos computacionales, para llevar a cabo la simulación de un fenómeno en particular. Fue en este contexto multidisciplinario que realice mi proyecto final de investigación del máster, y en el que luego seguí trabajando durante mi doctorado”, señala.
En este punto, el paraguayo comenta con satisfacción haber conocido al doctor Marc Massot, con quien luego llevó a cabo todos los trabajos, que a la vez fueron financiados por el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS), el más grande de Francia.
En sus palabras es posible sentir la humildad para destacar los frutos de una constante preparación. Pero no solo habla de sus logros, sino también de los sacrificios que trae consigo cada nuevo reto. Reconoce que nunca es fácil cambiar de país ni dejar atrás las costumbres.
“Efectivamente hubo periodos buenos y malos como sucede con todas las cosas. Sin embargo, creo que vivir fuera del país natal es una experiencia única y más que enriquecedora en todos los sentidos, tanto personal como profesional, más allá de la nostalgia de 'abandonar' por así decir, familia y amigos. Tuve por otro lado la suerte de conocer muchas personas de muchos países con quienes establecí lazos de amistad muy fuertes, que también me ayudaron a seguir adelante. La principal dificultad que tuve fue el idioma, ya que estudié francés solo unos cuantos meses antes de partir, pero con un poco de esfuerzo y paciencia, logré sentirme más a gusto”, dice.
EL FUTURO DE LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA EN PARAGUAY
El doctor Max Duarte ve con buenos ojos el retorno de los profesionales paraguayos que motivan a los jóvenes a emprender un nuevo camino. Se muestra esperanzado en el avance de la investigación científica en nuestro país, aunque insiste en que hay un déficit por superar.
“Obviamente, hay muchos talentos. Lo ideal sería formarlos y que aprendan a explotar al máximo todas sus potencialidades. Lastimosamente, por el momento lo más recomendable, en mi opinión, es salir a efectuar estos estudios superiores en el extranjero, con la idea de volver al país. Hay una cosa que es clara: Paraguay, y en el caso particular de las universidades, no puede continuar por mucho tiempo sin doctores. Hoy en día, no existen profesores de universidad que no posean título de doctor (PhD) no solo en los países más desarrollados del mundo, sino también en los países más desarrollados de América Latina”, ratifica.
Puntualiza que para el retorno será fundamental desarrollar las condiciones favorables y garantizar la reinserción.
“En este momento, existe un lazo con la FIUNA que esperamos continuar fortaleciendo con el tiempo (así como con la llegada de nuevos egresados), ya que es una oportunidad más que ventajosa para el desarrollo de la ciencia en Paraguay”, manifiesta.
El doctor Max Duarte seguirá trabajando en distintos proyectos. Actualmente, tiene un contrato de post doctorado en el Laboratorio J.A. Dieudonné de la Universidad de Niza. Así también, este 2012, prevé una estadía de un par de meses en una de las mejores universidades del mundo: la de Standford en Estados Unidos.
“Para el futuro, mi idea por el momento es seguir fortaleciendo lazos y generar contactos científicos en el extranjero, de manera a poder retornar más adelante a Paraguay”, declara finalmente. Fuente: Abc color.

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