7 de enero de 2012

Un ACHÉ en el reino del Tío Sam

José Anegi, de la comunidad Aché de Puerto Barra, participa de un curso en la Universidad George Mason, en Estados Unidos, junto a otros líderes indígenas. "Mi cultura se enriquece con la globalización", asegura.
José Anegi
"No estoy llevando arcos ni flechas, sino mi notebook con conexión a internet, que para mí es la flecha moderna, y vale como las flechas que usaba mi papá cuando vivía en el monte, sin contacto con el hombre blanco", bromea José Anegi, con su pasaporte y su pase de abordar en la mano, a minutos de tomar el vuelo de TAM que lo llevará de Asunción hasta Washington, Estados Unidos, con escala en São Paulo.
"Esto es como un sueño para mí. Cuando en la facultad donde estoy estudiando me hablaron de una beca para un curso de cinco semanas en una Universidad de Estados Unidos, nunca pensé que me lo iban a dar, pero igual me presenté y llené los formularios. Ahora estoy aquí, a punto de subir al avión, para ir a estudiar, a aprender, a conocer otras culturas y compartir con otros hermanos indígenas del mundo, pero sin dejar nunca de ser un aché", dice José, con una amplia sonrisa.

SELECCIÓN. José Anegi fue seleccionado con otros cinco jóvenes líderes indígenas paraguayos para participar de un curso sobre política, historia y culturas, que imparte la Universidad George Mason, en Virginia, con un programa de becas otorgado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos de América, a través de su Embajada en Asunción.
El joven aché viaja junto con Fidel Portillo, ava guaraní de Fortuna, Alto Paraná; Emilce Aquino, pái tavyterá de Piky Kua, Amambay; Gumercindo López, nivaclé de Yalve Sanga, Chaco, y Grace Ruiz Díaz, quien trabaja con guaraníes y nivaclés en Filadelfia, Chaco.
Premiado como uno de los protagonistas destacados del año 2010 por los periodistas del diario Última Hora, José Anegi es un joven líder querido y respetado en la comunidad indígena Aché, de Puerto Barra Tapyi, Alto Paraná, a 130 kilómetros al sur de Ciudad del Este, donde unas 36 familias son dueñas de 853 hectáreas de tierra, de las cuales 300 son destinadas a la producción mecanizada de soja y maíz de renta, además de rubros de autoconsumo.
SOJEROS. La experiencia productiva de los aché de Puerto Barra es motivo de admiración, y a la vez de críticas y polémicas.
Tras haber sido perseguidos y capturados como salvajes por los obrajeros de Alto Paraná, en los años 60 y 70, lograron formar una comunidad nueva a orillas del río Ñacunday, convirtiéndose en los primeros "indígenas sojeros", capaces de adaptarse a un esquema de agricultura empresarial, pero sin resignar los elementos de su cultura ancestral.
José Anegi cursa el primer año de administración empresarial en la Universidad Privada del Este (UPE), en Santa Rita, hasta donde viaja diariamente, recorriendo los casi 40 kilómetros de distancia desde Puerto Barra, junto a otros jóvenes de la parcialidad Aché que también cursan carreras universitarias.
"Nuestros líderes mayores de Puerto Barra están haciendo un gran sacrificio para que los más jóvenes podamos estudiar en la universidad. Hasta ahora, para muchos sigue pareciendo raro que haya un indígena universitario, y más aún que haya un indígena empresario sojero, pero yo siempre digo que solo necesitamos oportunidad para mostrar lo que podemos lograr, sin perder nuestra identidad. Para mí, la globalización no amenaza mi identidad como indígena, al contrario, la enriquece", sostiene Anegi.
ENCUENTRO. Durante las cinco semanas que permanecerá en Estados Unidos, José y los demás jóvenes líderes indígenas paraguayos compartirán con sus hermanos de pueblos originarios de Estados Unidos, además de otro países latinoamericanos, como Chile, Perú y Bolivia.
"Sé que va a ser una experiencia muy enriquecedora, y que seguramente me aportará nuevos conocimientos, que luego podré utilizar para trabajar con más capacidad por ayudar a que mis hermanos aché salgan adelante", plantea Anegi.
CAPACITACIÓN. El viaje de los cinco jóvenes indígenas paraguayos forma parte de un programa oficial del Gobierno de Estados Unidos, que busca potenciar a nuevos líderes de pueblos originarios para asumir los desafíos de la sociedad actual, destaca Ricardo Espinoza, funcionario de la Embajada norteamericana en Paraguay.
"Realizamos una selección entre muchos postulantes, a través de contactos con organizaciones no gubernamentales e indigenistas, y han resultado elegidos quienes sobresalen por su labor y su esfuerzo de superación, en sus respectivas comunidades", señala Espinoza.
Vestido con elegantes ropas de viajero, diferente a la imagen que acostumbra mostrar en las celebraciones rituales o las jornadas agrícolas, José Anegi se despide de sus amigos con un cálido abrazo.
"Vamos a ver cómo se desempeña un aché en los Estados Unidos. Ya tendrán noticias", advierte, al transponer la puerta de embarque.

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