9 de febrero de 2012

MUSEO DE HISTORIA NATURAL E INDIGENISTA DEL JARDÍN BOTÁNICO

Una aproximación visual a antiguas poblaciones humanas y animales del Paraguay es lo que ofrece el Museo de Historia Natural e Indigenista del Jardín Botánico. Sus ricas colecciones expuestas en un deteriorado edificio del tiempo de los López atraen a muchos visitantes todos los días del año.
De gran valor arquitectónico e histórico, la propia Casa Baja, sede del museo, acapara la atención de los visitantes. Se trata de una construcción realizada en la primera mitad del siglo XIX, con el estilo característico de la época: corredores frontal y posterior (este último espacio fue cerrado y convertido en sala), grandes ventanales y puertas con el sistema de alcayatas y rejas de hierro forjado. Las columnas son circulares, los pisos de ladrillos y el techo entejado. Era la residencia de campo de Don Carlos Antonio López, presidente del Paraguay entre 1842 y 1862, y de su esposa, doña Juana Pabla Carrillo de López. “Por las habitaciones de esta casa andaba de chico el Mariscal Francisco Solano López; por eso, la edificación tiene un valor patrimonial inmenso para los paraguayos”, exalta Atilio Viera, jefe encargado del Museo de Historia Natural e Indigenista y Herbario del Jardín Botánico.
Levantada hacia 1840, la Casa Baja requiere de urgentes trabajos de restauración. Sus gruesas paredes de ladrillos cocidos delatan importantes rajaduras, y el techo, goteras que perjudican las colecciones expuestas. “En estos momentos, nos encontramos haciendo un informe de la situación para las autoridades correspondientes. De a poco vamos a ir solucionando, porque tenemos el respaldo del director del Jardín Botánico, Carlos Miranda, y del intendente municipal, Arnaldo Samaniego. Ya muchas cosas hemos mejorado y queremos ir completando lo que falta”, dice.
Con el lema: “Natura in minimis maxima miranda investigacioni rerum naturalium Paraguarie consecrata” (“Consagrada a la investigación de la naturaleza del Paraguay a partir de la observación de lo máximo dentro de lo mínino”), los científicos alemanes Carlos Friebig y su esposa, Anna Gertz, fundaron el Jardín Botánico en 1914 y posteriormente, en 1919, organizaron el Museo de Historia Natural y el Zoológico con un criterio muy avanzado para la época, al concebir la vida de los animales en un entorno lo más parecido posible a su hábitat natural.
Parte de las colecciones iniciadas por Friebig y Gertz son las que se exponen en las siete salas del caserón. Valiosos ejemplares de animales embalsamados permiten a los estudiantes y público en general conocer las especies silvestres del Paraguay, algunas en vías de extinción, como el pájaro campana, yaguareté y tatú carreta. Vitrinas con series completas de mariposas, pájaros y peces en acuarios, así como un interesante lote de reptiles y vertebrados taxidermizados revelan la gran riqueza y variedad de la fauna local.
Una sala dedicada a las poblaciones primitivas reúne elementos de la vida cotidiana de hombres y mujeres de las diversas etnias. Atuendos y bolsos tejidos en fibra de caraguatá, objetos plumarios de ritual e instrumentos de música dejan al descubierto los conocimientos desarrollados por los indígenas. Hay un lote de arcos y flechas, tradicionales elementos de caza que los varones empleaban en su colecta alimenticia. También se observan artefactos de cerámica que eran de uso corriente en las tolderías organizadas en los montes.
La momia de una mujer calchaquí, cuyo cadáver fue encontrado en la orilla andina del sector argentino, es, al igual que una pareja de leones africanos, la atracción principal del complejo cultural. “Tiene 650 años, de acuerdo al trabajo científico de datación que se le ha realizado. Los calchaquíes enterraban a sus muertos en posición fetal, porque ellos decían que se viene al mundo en esa posición y hay que volver al cielo en la misma posición”, comenta el anfitrión.
Según Viera, hay gentes, especialmente investigadores, que vienen exclusivamente para ver el acervo indigenista. “Todas las etnias existentes en el Paraguay están acá representadas por sus fotografías y los trabajos que desarrollaban desde las primeras épocas hasta hoy”. Y, a renglón seguido, indica que son los extranjeros quienes observan con mayor admiración el edificio, muy representativo por mantener aspectos tecnológicos, arquitectónicos y decorativos del tiempo de su construcción.
Gran cantidad de personas concurren a diario al Museo de Historia Natural e Indigenista y Herbario del Jardín Botánico. Atilio Viera calcula en cinco mil la cantidad de visitantes por semana en periodo escolar. “Aquí concurren personalidades políticas, parlamentarias, ministros, presidente de la República y el pueblo en general. Pero más vienen alumnos de escuelas y colegios, que llegan acompañados de sus maestros para saber la historia que tiene esta casa y todo lo que compone el museo. Semanalmente solemos tener la visita de alrededor de cinco mil personas; eso es mínimo. Ahora, en vacaciones, también recibimos muchas visitas a diario”.
A través de sus espacios verdes, el Jardín Botánico y Zoológico de Asunción ofrece a la ciudadanía la posibilidad de convivir con la naturaleza. Es actualmente el mayor parque natural y recreativo del área metropolitana y está considerado como un importante regulador ecológico de la capital paraguaya. Constituye, además, un punto turístico visitado por extranjeros y connacionales. Posee lugares como: Fuente Kamba’i, Rosedal, Ykua Madame Lynch, Ykua López, Jardín Romano, Jardín Japonés, Zoológico, Museo, Herbario y viveros. Sin duda, es un emblemático lugar de conservación de la fauna y la flora nativas.
“Esto es un atractivo, no solamente para observar los animales muertos o vivos, sino para apreciar un patrimonio arquitectónico de gran valor para la historia del Paraguay. El paraguayo que llega acá debe sentirse orgulloso de pisar este lugar tan significativo para nuestra identidad nacional”, concluye el Atilio Viera, con voz emocionada.
Atención al público. El Museo de Historia Natural del Jardín Botánico abre sus puertas de lunes a lunes, de 8:00 a 16:00. El acceso peatonal es libre. Vehículos pagan 4500 guaraníes para ingresar. Delegaciones de estudiantes en buses obtienen la exoneración de entrada, previa solicitud. Cuatro guías se encargan de acompañar a los visitantes e informarles sobre el acervo completo.
Sitio ecológico. El Jardín Botánico y Zoológico de Asunción posee más de 110 hectáreas de bosque natural, en el que se encuentran varios animales de mediano porte. El zoológico alberga a casi setenta especies silvestres entre aves, mamíferos y reptiles. La mayoría de ellas representan a la fauna sudamericana. El jardín botánico cuenta con frondosos árboles autóctonos de gran variedad y belleza. El Herbario Teodoro Rojas guarda una colección de unos 36.000 ejemplares de plantas nativas y exóticas.
Historial. La extensa propiedad que fuera casa de campo de Carlos Antonio López fue vendida por los descendientes en 1896 al Banco Agrícola del Paraguay. Desde fines de 1800 hasta la primera década de 1900, funcionaba allí la Escuela Agrícola. En 1914, los científicos alemanes Carlos Friebig y Anna Gertz fundaron el Jardín Botánico. Posteriormente, por decreto N.° 1785 del 16 de setiembre de 1949, fue declarado Parque Nacional, bajo custodia de la Municipalidad de Asunción. Fuente: ABC Revista. Articulo escrito por Javier Yubi.

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