5 de marzo de 2012

El difícil arte de ser humorista

CARLITOS VERA, EL HOMBRE DE LAS MIL VOCES, CON MEDIO SIGLO DE VIGENCIA EN LO MÁS ALTO.
El oficio de humorista es siempre considerado como uno de los más difíciles, más aún en un país como el nuestro, donde somos poco proclives a la crítica y menos a la orientada hacia nosotros mismos. Carlitos Vera alcanza nada menos que 50 años de humor. Por José Luis De Tone (Abc).
Para los dos únicos shows programados en el Teatro Municipal, las noches del sábado y ayer, el humorista contó con la colaboración del mago Nizugan junto a sus asistentes, quienes hicieron que Vera apareciera dentro de una caja de sorpresas, a la vez de hacer estallar un artificio desde donde surgió la bandera paraguaya. También participó el animador Charles González Palisa, quien con sus célebres glosas de “en vida, hermano, en vida”, hizo arrancar a los presentes la primera ovación de la noche.
Medio siglo de escenario da mucha experiencia, pero a la vez también es prueba de haber soportado el escrutinio de muchas personas y, como el mismo humorista comentaba, debió presentarse desde una embarcación en el río Paraguay a los más bizarros pedidos en reservados o velorios.
Sentado sobre un taburete y teniendo como compañeros a una docena de genios del humor tanto locales como extranjeros, creaciones de Porfirio Bustos, Vera desarrolló durante casi dos horas una rutina que hizo a la gente delirar en momentos, despertando prolongadas carcajadas, en particular cuando las anécdotas tenían como temática cuestiones nacionales o estaban narradas en guaraní.
Otro punto sorprendente de la noche fue que Vera, pese a haber perdido a su hija días atrás, tuvo la fuerza para realizar todo el show sin quebrarse y estallar en un agradecimiento cargado de emoción solo al final.

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