1 de marzo de 2012

Los tocayos del Mariscal

El nombre los une en sus partidas de nacimiento, también en bromas y homenajes. Algunos los llaman los "mariscales del siglo XXI", sin grado militar. Don Francisco Solano López y un par de Francisco López relatan cómo los marca la conjunción del nombre y apellido del héroe de la Guerra Grande, a 142 años de su muerte. Por Luján Román (UH).
 La admiración de sus padres hacia la figura del mariscal Francisco Solano López Carrillo (1827–1870) o la simple casualidad marcó de por vida a un futbolista, un empresario, un informático y un jubilado, quienes desde muy pequeños llevan la pesada carga –a decir de algunos de ellos– de ser los tocayos del héroe máximo de la República, a pesar de no llevar su sangre.    
GOLEADOR. Mariscalito se oye en las gradas cada domingo, también por el altoparlante y en los relatos deportivos de radio y televisión, cuando el delantero Francisco Solano López Grance entra a la cancha a romper las redes del rival ocasional del club Cerro Porteño de Franco. 
       "El mariscal fue un guerrero, yo soy un humilde jugador de fútbol. No hay punto de comparación", destaca el joven, orgulloso de ser el homónimo del expresidente de Paraguay muerto un día como hoy en Cerro Corá, a orillas del Aquidabán Nigüí. "Todo el mundo me pregunta por qué me llamo así; a mí me gusta. Pasa que un amigo de mi papá Irineo, antes de que yo naciera, le insistió para que me llamara igual que el mariscal, para darle un homenaje. Soy el único en mi familia que tiene un nombre histórico, no hay un Carlos Antonio López, por ejemplo", dice entre sonrisas el mariscalito, de 24 años.

Al olimpista Francisco Solano López, oriundo del Departamento de Caazapá, casi nadie le llama por su nombre, ya que en todas partes le dicen Mariscal, a pesar de que no tiene por compañera a una Elisa Alicia Lynch, como el jefe de los ejércitos durante la guerra contra Brasil, Argentina y Uruguay.

UNA CARGA. Cuando pequeño, al empresario Francisco Solano López le pesó mucho ser el homónimo del mariscal porque todo el mundo lo tentaba. De grande, la historia siguió pesándole, pero por otras razones. "Veía al mariscal López como un hombre que llegó al punto de tener la capacidad de inmolarse por sus ideales y yo sentía que ese era un peso muy grande para mí. Entendí que tener ese nombre, por razones paternas, sobre todo por la admiración hacia el mariscal que sentía mi padre, un militar retirado, era una carga", distingue.

Hoy, desde esta postura más reflexiva, y tras haber pasado por todas estas etapas, Francisco Solano confiesa que hubiese querido ser el primero en llevar ese nombre, pero lamentablemente por razones históricas está condenado a no ser nunca el primero ni el más destacado de los Francisco Solano López, porque el mariscal siempre va a ser una figura de mayor consideración y de mayor recordación de Paraguay, dice el empresario.

COINCIDENCIA. El paraguayo Francisco López Negrete no nació ni un 24 de julio como el otrora diplomático paraguayo y actual héroe, ni un primero de marzo como fecha en que todos lo recuerdan. Él se llama igual, en parte, por pura coincidencia.

"Yo nací en octubre y mi nombre completo es Juan Francisco López. Me gusta llamarme igual al hombre que defendió la patria hasta morir, creo que eso no es poca cosa, aunque sea por casualidad", comenta el tocayo jubilado del hijo de Carlos Antonio López.

HASTA LAS VENAS. En el caso de Francisco López, un informático, esta denominación impuesta ya por su abuelo, está en la sangre.

"Mi abuelo es muy patriota y le puso a mi papá este nombre, aunque no tengamos parentesco alguno con el héroe", resalta.

Para el joven de 33 años, el mariscal López fue un héroe y tuvo sus errores. "Pero quien no lo hizo. Mucha gente le tacha porque dicen que entregó la patria, pero yo creo que hizo lo imposible por el país, tratando de luchar con los enemigos. En su lugar yo hubiera luchado hasta lo último, no dejaría que mi pueblo se entregue al enemigo", distingue.

Entre el orgullo, el honor y la disconformidad en ideales y posiciones políticas, estos hombres con nombre de avenida capitalina y apellido de referencia y protagonismo trascendental en casi todos los libros de historia paraguaya, hoy brindan tributo a su homónimo, Francisco Solano López.

El nombre los une en sus partidas de nacimiento, también en bromas y homenajes. Algunos los llaman los "mariscales del siglo XXI", sin grado militar. Dos Francisco Solano López y un par de Francisco López relatan cómo los marca la conjunción del nombre y apellido del héroe de la Guerra Grande, a 142 años de su muerte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Ultima Hora - Nacionales

Las ruinas jesuíticas observadas desde el aire

Visita a la tumba de Mangore.


Honor a quien honor merece!Sady y Teofilo Acosta directores de Ecos del Paraguay vistaron la tumba del gran musico paraguayo Agustin Pio Barrios cuyos restos descansan en el Cementerio de los Ilustres de El Salvador.