18 de marzo de 2012

Salto del Guairá: Nuevo polo comercial

Muchos paraguayos han encontrado que el mejor horizonte está dentro de su mismo país. Así lo demuestran quienes hoy viven y trabajan en la pujante ciudad de Salto del Guairá, Canindeyú. Aunque las aguas borraron las cascadas de las que hoy solo quedan el nombre, ello no impidió que se convierta en un verdadero emporio comercial.Por Pedro Gómez Silgueira -Abc Revista.
Aunque Salto del Guairá solo conserva el nombre de sus famosas caídas cubiertas hoy por agua, los alrededores de la ciudad conservan un enorme potencial turístico. En un paseo de una hora por el río Paraná se puede apreciar toda la belleza agreste, pero domesticada del lugar.
Sobre el enorme lago que conforman los saltos inundados se puede pasear en lancha y se observa a pescadores de dorado. Mientras se desliza el bote se pueden ver los remolinos que forma la corriente como si se precipitaran en las fosas que quedaron formando el lecho. También se pueden apreciar las cúspides de las rocas en época de bajante. La clave es moverse con precaución sobre este enorme espejo de agua.

La presencia de turistas en Salto del Guairá precisamente se facilitó muchísimo desde 1998 con la habilitación del puente “Ayrton Senna”, de 3.600 m, que une físicamente los estados de Paraná y Mato Grosso do Sul en el lado brasileño donde se encuentran los municipios de Guaíra y Mundo Novo, respectivamente.
La cabecera de este puente está ubicada a unos tres kilómetros aguas arriba de Salto del Guairá y para llegar al centro de la ciudad los brasileños de Guaíra deben cruzar al Estado de Mato Grosso y luego ingresan al Paraguay por una estrecha y sobrepasada carretera de seis kilómetros. De un lado, en este tramo se construyen hoteles y casinos y del otro está una gran reserva binacional de 1.300 hectáreas.  
La gente es muy amigable en las calles y plazas de Salto del Guairá. No obstante, la vida nocturna casi no existe y los comercios cierran antes de las 19:00. Para pasar la noche existen cómodos hoteles en pleno desarrollo donde un cartel indica que hay “atención las 24 horas”.
Don Porfirio Alarcón Acuña (72) se dedica a carpir su pequeña chacra donde tiene unos pocos cultivos de batata, maní y piña. A sus espaldas se levanta uno de los centros comerciales más grandes de Salto del Guairá, que refleja en sus cristales los cachos de banano que prosperan en la fértil parcela.

Este hombre es oriundo de Isla Umbú, en el departamento de Ñeembucú. En 1967 emigró en busca de mejores horizontes, pero no quiso salir del país. Trabajó en el Alto Paraná como ayudante en la construcción del Puente de la Amistad. Luego se trasladó hacia la colonia Naranjito, donde había una fábrica de palmitos, hoy ya cerrada. “Me gustó mucho el lugar y hasta trabajé en una acería muy grande, ya desaparecida también”, relata.

Unido a una brasiguaya, se instaló en medio del monte donde apenas se estaban levantando unas diez obras. Hoy no puede creer el emporio comercial en el que se ha convertido Salto del Guairá. “Para la gente de bien no hay peligros. Yo vivo honestamente de mis cultivos, sin molestar a nadie. No tengo enemigos, pero sí muchos amigos en Puente Kyhá, Katueté y La Paloma” (en las cercanías de Salto, asentada a 420 km al noreste de Asunción). En estos municipios, el florecimiento comercial y agrícola es intenso y las ciudades se presentan ordenadas y limpias.

“Antes solo había carritos, ahora la ciudad está llena de motos y el mayor problema es la falta de electricidad. Todo el mundo comenta esto y no puede creer que tan cerca de Itaipú haya problemas de electricidad aquí”, se queja.

A unos metros de su predio pastan los caballos en sus horas de descanso, mientras el pastizal y sus siluetas también se reflejan en los enormes paneles de cristal que cubrirán uno de los cinco shoppings que este año se van a inaugurar.

Un poco más allá, las polvorientas calles de tierra roja llenas de barquinazos serpentean entre el caserío circundante de la zona comercial, cuyo eje es la avenida Paraguay, que se encuentra bastante organizada y que alberga unos 3.000 locales.

Sobre esta vía Fabinho Colorado, un joven brasileño de 33 años que vive en Mundo Novo, Mato Grosso do Sul, a 17 kilómetros de la frontera con Paraguay, micrófono en mano anuncia las ofertas de uno de los shoppings. A escasos metros del lugar solo resaltan más construcciones que avanzan sin parar.

Germán Esquivel Sanabria (28) es de Villa Hayes y lleva viviendo 3 años en la capital de Canindeyú. Había emigrado con su padre, que es capataz de una estancia de la zona. Se dedica a vender medias a escondidas porque si lo pillan los agentes municipales le pueden requisar las mercaderías. La actividad ambulante no está permitida en Salto del Guairá, “para no repetir los errores que se cometieron en Ciudad del Este”. Sin embargo, existe un forcejeo permanente entre la municipalidad local, que quiere instalarlos en una feria, y los miembros de la Asociación de Vendedores Ambulantes y Mesiteros de la Vía Pública, que son unos 150 y quieren trabajar en las calles más concurridas.

Algo en común
Casi todas estas personas tienen algo en común y es el fiel reflejo del vertiginoso cambio que se está dando en Salto del Guairá. Aquí la gente es mayormente emigrada de otros lugares. Son en su mayoría paraguayos que viven de su trabajo cotidiano tratando de prestar servicios a los turistas y compradores brasileños que a diario llenan las calles de la ciudad.

Los fines de semana y feriados los comercios están atiborrados. A diferencia de Ciudad del Este, los compradores de la capital de Canindeyú no son sacoleiros, ni revendedores; son más bien consumidores finales. El comercio de Salto del Guairá empezó a crecer vertiginosamente a partir de los años 2004 y 2005, en una época de mucho conflicto en el Puente de la Amistad, entre Ciudad del Este y Foz de Yguazú. Los brasileños, agobiados por la situación en el Alto Paraná, encontraron en Salto la alternativa perfecta para seguir viniendo de compras al Paraguay.

En ese entonces, Salto -como la llaman sus habitantes- contaba con apenas 800 locales comerciales, en su gran mayoría pequeños salones y negocios familiares. Actualmente, son más de 3.000 locales. Se aguarda que el próximo año se puedan habilitar otros diez shoppings y que pronto se superen los problemas de suministro de electricidad. El pestañeo de luz es constante y hay varios cortes al día. 

Las claves
A diferencia de Ciudad del Este, Salto del Guairá vive en un 90 por ciento de compras realizadas por consumidores finales. La actividad de sacoleiros es prácticamente nula.

Se estima, sin embargo, que el 40 por ciento del negocio de compra-venta corresponde al cruce de mercaderías a gran escala a través del río Paraná y la frontera seca. Aparte de la electrónica y la informática, otro de los grandes negocios que mueve en mucho dinero en Salto es el cigarrillo.

La municipalidad local también ha venido aumentando su recaudación, gracias al incremento del movimiento comercial. En 2011, el presupuesto propio (inicial) fue de tan solo G. 5.000 millones. Para el año fiscal 2012 aumentó a G. 15.000 millones. El presupuesto global de la Comuna para este año, incluyendo royalties y aportes de Itaipú, llega a G. 29.000 millones.

El municipio fue creado el 30 de julio de 1973. Está por cumplir 39 años y es la capital departamental más joven del país.

a. Según el censo del 2002, Salto del Guairá tiene 11.445 habitantes.

b. Hoy se estima que tiene 46.000 habitantes. Y otras fuentes estiman más de 145.000.

c. Su flujo comercial oscila entre los USD 5 millones y 10 millones por día.

d. Unos 5.000 turistas la visitan diariamente, número que trepa a 40.000 en un día feriado en el lado brasileño.

e. Los fines de semana normalmente la frecuentan entre 15.000 y 20.000 turistas.

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