15 de abril de 2012

Con sus hijos en brazos, 100 mamás del Bañado Sur se ponen a estudiar

Tras perder toda esperanza de volver a estudiar, las madres del Bañado se reinsertan en el sistema escolar, gracias al programa mamá–becas y a talleres de superación del Centro de Atención Familiar. Por Luján Román (ULTIMA HORA)
Son 100 mujeres que buscan dar un giro de 180 grados a sus vidas, conciliando sus roles de madres y estudiantes, después de perder toda esperanza de volver a estudiar.
Dianita, de 2 meses, acompaña a su madre Griselda Sandoval una vez por semana al Centro de Atención Familiar, conocido en el Bañado Sur, uno de los poblados que integran el cinturón de pobreza de Asunción, simplemente como CAFA.
En uno de los pasillos cercanos ya al río Paraguay, casi al fin de las proyectadas, las jóvenes a través del sistema mamá–becas, promovido por la Asociación Mil Solidarios, de febrero a noviembre reciben apoyo escolar y asesoramiento en talleres integrales del CAFA para reinsertarse al sistema escolar.
En pleno taller de autoestima, Griselda se toma una pausa para dar su testimonio de vida. Desde que va a estudiar al Centro Oñondivepa con sus hijas Alejandrina y Dianita, se siente más valorada como mujer.
"Si no sabés nada, no da gusto porque la gente se burla de vos. Es la primera vez que estudio gracias a la beca, porque soy muy pobre. Ahora estoy en tercer grado y semanalmente vengo acá a los talleres con las demás chicas. Esta es mi oportunidad para alcanzar mis metas. Mi idea es terminar el colegio y estudiar una profesión", augura la joven de 25 años.
En el CAFA, cada mes, ellas debaten los problemas que más las afectan como madres del populoso Bañado, constantemente golpeadas por la pobreza. Este mes, trabajan la valoración de sí mismas con el acompañamiento de la psicóloga comunitaria Silvana Brítez. La sala está llena de alegría, madres y niños del Bañado Sur.

HORIZONTE NUEVO. Romina Barbagallo, de 17 años, tiene tres razones para seguir estudiando: Giuliana y Giselle, sus hijas, y por ella misma.
Ella que se emociona al ver a sus hijas tan hermosas y sanas, retomó sus estudios de octavo y noveno grado porque para dar a luz a sus pequeñas tuvo que interrumpir sus clases, como muchas chicas del barrio que son madres jóvenes y que se encuentran en su misma situación.
"La vida te da oportunidades. Aunque a veces cuando te vas a clases y a los talleres, no entendés tan bien lo que te enseñan porque tenés que cuidar a tus hijos; acá aprendemos sobre nuestros derechos, sobre cómo tenemos que tratar a nuestros hijos y a no olvidarnos de nosotras. A veces nos focalizamos en nuestros hijos y nos olvidamos de seguir avanzando como mujeres, porque si no estudiamos, qué le vamos a dar a ellos", reflexiona.
Margarita Troche, de Mil Solidarios, explica que el sistema mamá–becas pretende que ellas desarrollen sus capacidades y que entiendan además que no porque una tenga hijos la vida educativa de las madres tiene que acabar. "Esto es un pequeño empujón, un apoyo, para que ellas puedan seguir estudiando con sus hijos y para que valoren lo que tienen y no sufrir tanto por las cosas que faltan", dice.
Las mujeres que pasan por el Centro de Atención Familiar tienen un sello particular: son decididas.
El año pasado, tras compartir meses de esta experiencia, muchas de las beneficiadas lograron superar la violencia doméstica, sus miedos de volver a las aulas y a denunciar a sus parejas violentas.
Estos cambios positivos también se reflejan en la formación de las mujeres, al pasar con buenas notas y seguir estudiando hasta terminar el colegio e incluso seguir carreras universitarias ampliando su horizonte personal como ya lo han logrado 15 jóvenes madres del CAFA que desde este año cursan la formación superior en Enfermería, Abogacía o Secretariado Ejecutivo.

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