13 de mayo de 2012

La galopera más antigua de Paraguay se apresta a festejar 100 años de vida


A pocos días de su centenario, la galopera más longeva del país, Lucía Mellone, Ña Luchy, revela su fórmula secreta para vivir tanto tiempo. Fue vecina de José Asunción Flores en la Chacarita.
Por Luján Román - Ultima Hora.
Galoperas de Punta Karapa
Ella solo baila galopa. Su confesión en lengua guaraní simplifica toda su vida y su secreto de longevidad: che galópante ajeroky ahárô la baileha–pe. Che aikove che galopera haguére. (Yo solamente bailaba la galopa cuando iba a los bailes. Sigo viva por haber sido una galopera). 
Una cruz marca el camino para llegar a la pequeña pero cómoda casa de Lucía Mellone viuda de Lugo, más conocida como Ña Luchy entre los laberínticos callejones de la Chacarita, allí donde los sonidos de la salsa, del merengue ni del chachachá bastan para ver a la galopera más antigua del Paraguay ondular su cuerpo. Con un bastón, menos arrugas en el rostro que en las manos y una sonrisa saluda con donaire la galopera. 
Una reposera de hilos es su trono a pocos metros de su colección de santos. Se sienta sin ayuda, como mostrando la elasticidad de la bailarina que en otros tiempos equilibraba un cántaro cada 3 de febrero en la Fiesta del señor San Blas.
Su hija Mercedes se da una pausa y deja de preparar el tradicional cocido para retocar a la danzarina para las fotos. Luchy no se mueve, acepta gustosa el paso del colorete por sus labios, se arregla el kygua vera y se presta a conversar sobre lo que será su cumpleaños número 100, el próximo 23 de mayo. 
"Yma ko ndaja′úi la cocido (antes no tomábamos cocido), ore ro′u mbokaja avati maimbe, manduvi, umía ro′u (comíamos coco, maíz cocido, maní, con eso nos alimentábamos). He′êva ndo′ukái oreve ore sy, ndaipóri ho′uva′erã cocido o café (Nuestra madre no nos daba de comer dulces. Nadie tomaba cocido o café)", recuerda la más añosa galopera de trenzas floridas.

ATRACTIVO. Nacida y criada al borde del río Paraguay, Ña Luchy conoce los secretos del lugar, así como a la gente que vivió desde hace casi un siglo. Se cruzó en los pasillos con el músico José Asunción Flores, que fue su vecino, y movió su pollerón floreado al ritmo de la Banda Koygua de Alejandro Cubilla. 
A los 15 años, Lucía se convirtió en galopera en una pista cercana a su domicilio a la que llamaban Mbigua′i. En ese lugar, los chacariteños se reunían a bailar. La actuación de las galoperas era la atracción principal desde la previa del 3 de febrero. 

"Ajerokyarã katuetei (bailábamos, indefectiblemente)", recuerda Ña Luchy con la cabeza en alto, como si tuviera equilibrando un kambuchi o cántaro lleno de chicha preparada especialmente con cáscara de piña, en el que muy pocas galoperas cargaban agua. 

Las galoperas de vestidos poblados de flores, volados y encajes arrugados como abanico, cargaban el trago, omonga′u haguã gua′u ipareha–pe, (para supuestamente emborrachar a sus parejas). 

Además del día de su santo patrono, Luchy se preparaba especialmente como toda liberal para bailar en la fiesta del 18 de octubre, recuerda mientras subraya que todavía conserva dos banderas hovy (azules).

GUAPA. La galopera más experimentada de Punta Karapã sobrevivió a los años vendiendo tortillas, mbeju, empanadas, en el Puerto Montevideo. Ella intensificó el trabajo desde la muerte de su marido en 1947, hasta 1980. 

Después, ya no pudo. El ritmo de trabajo la agotó, rememora Mercedes Lugo, quien acompañaba a su madre a los bailes desde los 8 años, pero así como sus dos hermanas, nunca se animó a ser galopera. 

"La abuela es muy guapa. Está feliz de ser galopera. Ella se despierta a las 4 de la mañana, desayuna, toma mate y duerme otra vez, le gusta dormir", revela Patricio, uno de sus descendientes más pequeños. 
CENTENARIO. A días del cumpleaños número 100, los familiares de Ña Luchy ya tienen bien lavado y planchado el traje prestado por Doña Helenita, presidenta de la Asociación de Galoperas de Punta Karapã, que lucirá la cumpleañera al apagar sus 100 velitas. 

Con la ayuda de la gente, las galoperas, sus hijos, nietos y bisnietos organizan un gran festejo para la galopera más antigua de Paraguay, Ña Luchy, que lúcida y feliz promete entrar a bailar en la pista de su querida Chacarita, donde la galopa encuentra su encanto.

Che galópante ajeroky ahárô la baileha–pe.

Che aikove che galopera haguére. 

(Yo solamente bailaba la galopa cuando iba a los bailes. Sigo viva por haber sido una galopera) 

GALOPERAS DE LA CHACARITA PREPARAN UNA FIESTA INOLVIDABLE 

En el club 33 Orientales del barrio Ricardo Brugada, conocido como Chacarita, las galoperas de Punta Karapã, amigos, vecinos y familiares de Lucía Mellone festejarán el cumpleaños n.º 100 de la más antigua galopera, el miércoles 23 de mayo, la misma fecha de su nacimiento en el año 1912.

Cualquier conjunto musical, bandita popular o grupos de danza que quieran regalar su arte a Ña Luchy ese día serán bienvenidos. "Para que la fiesta sea completa se necesita la ayuda de la ciudadanía que pueda aportar gaseosas, bocaditos, adornos, globos y música", comenta Liliana  Segovia, amiga de Ña Luchy. 

Cada bailarina de la Asociación de Galoperas llevará bocaditos al cumpleaños porque la antigua galopera cada vez que puede las acompaña en las presentaciones que buscan mantener viva la tradición con ritmo de galopa. La idea de las galoperas es que la fiesta sea inolvidable para Ña Luchy.

"Ella es una mujer maravillosa, que tiene una maravillosa energía. Quiere festejar su cumpleaños en el club Orientales porque tiene los colores preferidos. Es muy especial y simpática", destaca Liliana. Para contribuir al festejo puede comunicarse al (0982) 280–729 con Liliana.

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