17 de julio de 2012

Valorar el arte nacional

Mucho se escucha hablar de APA (Autores Paraguayos Asociados), pero muy poco se sabe de sus objetivos o que tiene un conjunto musical que deleita en sus presentaciones. Aquí, un paseo por esta entidad que este mes cumplió 61 años. Por Nancy Duré Cáceres, ABC Color.
Sesenta y un años atrás, un día 3 de mayo, se reunían en el local de la Escuela Normal de Música, Remberto Jiménez, Guillermo Tell Bertoni, Ernesto Báez, Eladio Martínez, Mauricio Cardozo Ocampo, Carlos Lara Bareiro, Roque Centurión Miranda, Néstor Romero Valdovinos, Ezequiel González Alsina, Aniceto Vera Ibarrola, Vicente Pollarolo y Dora Gómez. ¿Con qué fin? Pues con la idea de mejorar la estructura de la Sociedad de Autores del Paraguay. Así lo hicieron y desde sus primeras autoridades, entre ellas las mencionadas más arriba, sumados los nombres de Josefina Plá, Demetrio Morínigo, Luis Ruffinelli y Alfonso Capurro, la entidad se puso a trabajar fehacientemente, desde el 1 de julio de 1951, para proteger y defender, en el país y en el extranjero, la producción de los autores compositores e intérpretes junto a sus obras, sean estas literarias, artísticas, científicas o musicales.

Y obviamente en este punto entra a tallar la labor de quienes llevan las riendas de la entidad. “Nuestra ocupación es administrar acá y más allá de nuestras fronteras los derechos de presentación, difusión, reproducción, ejecución, interpretación de todas las obras de nuestros asociados o herederos legales”, explica el director general, Oscar Martínez Pérez.
El directivo menciona que la propiedad intelectual puede utilizarse una infinidad de veces, “en todo el mundo”, principalmente a partir de los tiempos tecnológicos. “Sin embargo, esto no ocurre con un inmueble, por ejemplo, que puede ser violado una vez a lo sumo”, expresa a modo de ejemplo. El presidente de APA, Alcides Roa, agrega que los autores viven de la producción económica de sus obras. “Son trabajadores intelectuales que merecen el respeto, la consideración y la admiración, tanto como ser humano y como creador”. Y esto se logra cumpliendo la ley, es decir, abonando el derecho de autor.
¿Y quiénes deben abonar estos derechos autorales? Todas las personas, las entidades sociales de fomento, deportivas, empresas de lucro, cooperativas, sindicatos, asociaciones, bares, pubs, restaurantes, hoteles, moteles, discotecas, fiestas de cumpleaños, casamientos, aniversarios, fiestas populares, canales televisivos, radioemisoras, en fin, todos los organizadores de eventos en los que se utiliza el repertorio administrado por APA. “Hay una conquista en la valoración de los talentos. En este sentido, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) incluyó en su declaración de principios que ‘el derecho de autor es uno de los derechos humanos’. Y Paraguay, un país componente de la ONU, ratifica estos preceptos”, indica Roa. “De hecho, nuestra Constitución también resguarda los derechos de autor y la propiedad intelectual en su artículo 110”, añade.
Roa y Martínez se refieren también a los aranceles percibidos. “Es una tarifa especial que se abona por la utilización del repertorio administrado por APA, justamente para proteger al creador, al autor”. APA igualmente percibe aranceles por repertorios de autores extranjeros, ya que es una sociedad de gestión colectiva autoral en el país y por contratos de reciprocidad firmados con entidades similares de otras naciones representa a los autores asociados en dichas entidades. “Esto quiere decir que APA es la administradora del repertorio musical de sus iguales en el mundo”. Asimismo, la entidad es miembro de la Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores (CISAC), de la Organización Mundial de Protección Intelectual, del Comité Iberoamericano, de Latinoautor y se suscribe a organismos oficiales internacionales de los derechos intelectuales. “Nuestro trabajo es transparente, es útil, porque además de custodiar y guiar las obras en el plano local e internacional, también brindamos ayuda social y solidaria a nuestros asociados. El control sobre el manejo de la entidad es muy estricto y están imbuidos en ello los mismos asociados”, revela Martínez Pérez.
No solo amparan, también cuentan con un selecto conjunto musical folklórico liderado por el maestro Santos Lima, quien además figura como tesorero en la Comisión Directiva, director del Conjunto Folklórico y bandeonista del grupo. Está también Chico Morel, quien es coordinador y cantante del conjunto. Los demás integrantes son Lilian Romero y Alerto Ginés (voces), Lito Delgado (arpa), Juan Ramón González (bandoneón), Víctor Carlos (guitarra), Carlos Agustín (requinto), Ana Armadans (Flauta) y Freddy Pérez (bajo). Ya recibieron varios reconocimientos, y merecidamente.
Sublime apostolado
Chico Morel, por ejemplo, lleva 45 años con la música. En todos estos años se preocupó y ocupó de mantener una línea de autenticidad interpretativa y delicadeza en todas las composiciones a ser incluidas en sus actuaciones. “Busco siempre la excelencia. Para mí la música es un sublime apostolado”, afirma. Este espíritu lo demuestra con creces en cada escenario que le toca actuar. Morel junto con el presidente de APA, también cantante, además de orfebre y actor de teatro, crearon la obra Feliz Navidad. Roa, en las letras y Morel, en la música. Hoy es una de las preferidas en las festividades de fin de año. Santos Lima no queda atrás. De vasta y reconocida trayectoria —más de 50 años— prestigia el Conjunto Folklórico de APA. Lima es un destacado músico, notable arreglador, profesor superior de canto con muy buena formación para dirección coral, además de su profesión de contador público. Su padre, músico violinista, fue quien le enseñó las primeras notas, aunque luego tomó lecciones de violín con el prestigioso maestro europeo Alfred Kamprad; pero lastimosamente luego de su primera lección se desencadenó la guerra civil del 47. Recién a los 15 años se manifestó como un torrente su interés por la música, “porque antes me gustaba el fútbol”. Una vez fluida la verdadera vocación, eligió como instrumento musical el acordeón. Tampoco pasaron muchos años para que su vena de compositor aflorara. Así aparece Mi Serenata, una de las más difundidas y ejecutadas, junto a Ñande Rogami, de Ignacio Melgarejo, y Apytávo che añomi, de Ramón Mendoza y Eulogio Ayala Recalde, según una nota publicada en la revista FA-RE-MI de aquella época. Mi Serenata fue grabada por primera vez por la Gran Típica Orrego; poco tiempo después se grabó en Buenos Aires y, en mayo de 1961, se realizó una nueva grabación en San Pablo, Brasil, con la Folklórica de Eulogio Ayala Recalde, los arreglos del propio Santos Lima y la voz de Isaac Ortiz.
Chico Morel no queda atrás. Exhibe también un vasto currículum de composiciones como Muchachita Ribereña, Nendivente che a vy’a, Calló el ruiseñor, un homenaje a Luis Alberto del Paraná. También están Bellas Flores de mi Asunción, Sembrador del Campo, Mitacuña resa hu, Nde rehe che manduavo y Che purahei koeti, entre muchas otras. En realidad, todos los integrantes tienen una excelente trayectoria. Por eso no es de extrañar que en las presentaciones deleiten y llenen de gozo a quienes los escuchan. ¿Quiere que este conjunto anime su evento? Sencillo, llame al 451-369 o al 452-741. Llenará su ambiente de exquisita música nacional e internacional o melodías a la medida de sus gustos. Y para puntualizar, estimado lector, no está de más recordarle que no compre productos piratas ni fotocopie obras literarias. Tampoco evada la ley al poner música que no cuenta con la autorización de APA al realizar su fiesta de cumpleaños, aniversario o casamiento. Es muy importante el buen desempeño en nuestras conductas. Así ayudamos a construir y, en este caso puntual, contribuimos a que los autores compatriotas puedan vivir dignamente de su arte.

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