2 de junio de 2013

Sánchez Haase estrena en Londres “Dos piezas paraguayas”, interpretadas por Díaz Frenot

El maestro Diego Sánchez Haase confiesa que se encuentra en un momento maravilloso de su carrera y de su vida, pues asiste a la concreción de numerosos proyectos en las diferentes facetas de su actividad: una intensa agenda como director orquestal tanto en el ámbito nacional –al frente 
de la nueva Orquesta Sinfónica del Congreso Nacional–, como en el internacional, con la presentación de sus obras ante diversos públicos del extranjero, y así también una fuerte actividad en el ámbito de la música barroca, que es su especialidad, a través de la Sociedad Bach del Paraguay y del Ensamble de Música Antigua de la UNVES.
Asimismo, tiene actividades en el ámbito de la investigación musical, y sumado a todo esto su etapa de docente, liderando la nueva Facultad de Arte de la Universidad Nacional de Villarrica del Espíritu Santo. “La verdad es que estoy poniendo toda mi energía y pasión en todos estos proyectos que van creciendo aceleradamente, y me siento muy feliz porque tengo la tranquilidad y la libertad necesarias para pensar, idear proyectos y crear. Eso es muy importante”.

–¿Qué representa para usted estrenar una composición en un centro mundial tan importante como Londres?
–Representa un logro histórico no solamente para mi carrera, sino también para la música del Paraguay; pues tengo entendido que es la primera vez que un compositor paraguayo de música erudita estrena una obra en un centro musical mundial tan exigente, como lo es Londres. Es un paso sumamente importante en mi carrera y –por eso– estoy muy agradecido con la pianista Valentina Díaz Frenot, quien me ha encargado la composición para este evento.
–¿Podría hablarnos de la obra?
La composición se titula “Dos piezas paraguayas para piano”. La primera parte se denomina “Bigi apoháicha” (a la manera de Bigi), y es un aire de polca paraguaya en el estilo de Emilio Bigi, quien es uno de los compositores paraguayos a quien más admiro, por su particular lenguaje principalmente en el aspecto rítmico. La segunda pieza se titula “Gua’i al revés”, y la misma es tocada íntegramente con las manos cruzadas. Es un homenaje a los guaireños, que tenemos la costumbre de hacer las cosas “al revés”, y por eso, al final de la pieza se cita a la polca “Villarrica bella”, de Prudencio Giménez y el Padre Juan C. Prieto. La pieza representa una gran dificultad, pues el pianista debe poseer una sólida técnica de brazos cruzados, y exige una gran concentración. Creo que debe ser uno de los pocos antecedentes en la literatura pianística en el que se interpreta la pieza íntegramente con los brazos cruzados. También en el ámbito compositivo presenta dificultades, pues uno debe pensar constantemente en la inversión de las voces, de los colores, del balance sonoro, etc... Me siento muy satisfecho con la obra, pues creo que representa la consolidación de mi lenguaje compositivo, logrado a través de años de exploración, estudio y experimentación, y con el cual me siento muy cómodo para expresar mis ideas musicales.
–¿Cómo ve la situación de la creación musical en el Paraguay?
–Y, honestamente, sigue muy estancada, tanto en el ámbito de la música erudita como en el de la música popular. Sin embargo, hay gente joven que está estudiando en el extranjero, con mucho futuro, explorando lenguajes de vanguardia, y que estoy seguro de que en poco tiempo van a realizar enormes contribuciones a la evolución de la creación musical en el Paraguay. Por citar aquí a algunos, podemos mencionar los nombres de Ramiro Miranda, José Ramírez, Luis Vera, entre otros.
En el ámbito de la música popular folclórica, me parece aún más complejo. Los esfuerzos por ofrecer propuestas innovadoras no son muchos, y la mayoría de ellos tienen poco sustento y contenido. Sin embargo, podemos citar propuestas muy interesantes como la de David Portillo y de Pedro Martínez, que son músicos que –además del talento– poseen una buena formación. El gran déficit todavía es el nivel de formación de los que quieren llegar a ser compositores. El Conservatorio Nacional de Música, que ya tiene 15 años de antigüedad, no ha dado aún respuestas positivas en el ámbito de la creación musical, y esperamos que con la implementación de los nuevos programas de licenciatura en música se pueda superar esta falencia, a fin de que nuestros músicos no tengan ya que salir al extranjero para formarse en estos ámbitos, como tuvimos que hacerlo muchos de nosotros.
–Maestra Valentina Díaz Frenot: su agenda de conciertos de este año es intensa.
–Es cierto que este 2013 es particularmente intenso, y estoy más que contenta. No siempre es así, pero cuando llegan las propuestas, hay que aceptarlas y prepararse. Y en este año han llegado muchas. Algunas de las actuaciones, como la de Londres o Costa Rica (estaré allí en julio), son resultado de lo que ya hice en esos respectivos países en oportunidades anteriores y, por supuesto, me siento feliz de que me vuelvan a invitar.
–¿Qué significa para usted presentarse en escenarios tan exigentes como París y Londres?
–Actuar en París y en Londres es muy estimulante y, por supuesto, una gran responsabilidad, pero lo son también todos los conciertos que hago; uno debe prepararse siempre con el mayor cuidado, sea cual sea el público o el lugar.
Pero a veces hay situaciones muy especiales, como mi concierto del 21 de mayo pasado en la Casa Argentina, en la Ciudad Internacional Universitaria de París, pues significó emocionalmente algo muy lindo: allí nos conocimos con Paul, mi esposo, en ese mismo salón que era lugar de reunión de todos los estudiantes que residían en esa casa. O sea que volver después de tanto tiempo, ¡fue extraordinario!
–¿Qué representa para usted la composición “Dos piezas paraguayas”, del maestro Diego Sánchez Haase?
–¡Me encanta que me haya dedicado la obra! La pieza presenta muchas dificultades técnicas, especialmente en la segunda danza, pues se debe tocar constantemente con las manos cruzadas. Pero ha sido muy importante que hayamos tenido la posibilidad de trabajarla y estudiarla en forma conjunta el compositor y la intérprete.
–Teniendo en cuenta su ya prolongada residencia en el Paraguay, ¿cómo ve la evolución de la interpretación pianística en nuestro país?
–En la cuestión pianística, las cosas parecieran ir más lentamente que con los instrumentos de cuerda (esto debido a la gran cantidad de orquestas que se han formado y siguen creándose en el Paraguay). El trabajo del pianista es siempre solitario, y no hay “trabajo de equipo” como puede haberlo en las orquestas. Pero hay que reconocer también que desde hace un cierto tiempo se ve la preocupación de los jóvenes pianistas que buscan otras alternativas, trasladándose a otros países en busca de una enseñanza superior y eso es muy positivo. Pero, ¿volverán después al Paraguay? Ese el punto débil, pues si el país no ofrece trabajo y posibilidades a tantos jóvenes que quieren dedicarse a la música, ¿cómo harán? Pienso que el principal objetivo debe ser la formación integral del músico, pues tendrá así más posibilidades para entrar a ese mundo tan maravilloso, pero que exige una dedicación total y una gran dosis de sacrificio. Sacrificio que no será grande si a uno le anima el amor por la música.
Fuente: Suplemento cultural Abc color

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Ultima Hora - Nacionales

Las ruinas jesuíticas observadas desde el aire

Visita a la tumba de Mangore.


Honor a quien honor merece!Sady y Teofilo Acosta directores de Ecos del Paraguay vistaron la tumba del gran musico paraguayo Agustin Pio Barrios cuyos restos descansan en el Cementerio de los Ilustres de El Salvador.