9 de julio de 2013

Desde las sombras, el maestro Alejandro Cubilla sigue dando luz

Incansable. A sus 84 años, el maestro Alejandro Cubillla mantiene intacto su genio musical.
Por Andrés Colmán Gutierrez (Ultima Hora). El maestro Alejandro Cubilla camina con las manos explorando formas en el aire, buscando orientarse por el sonido de la voz. Tiene los ojos velados, pero la ancha sonrisa en su rostro moreno es luminosa y su voz transmite vitalidad y pasión, la misma energía creadora que lo ha convertido en uno de los más grandes exponentes de la música paraguaya.
“Hetama aiko, hetáma aguata chamigo, pero ajapogueteri la música (ya he vivido mucho, he caminado mucho, pero sigo haciendo música”, dice, sentado en el sofá de su modesta casa, en Lambaré. “Ahora cumplo 84 años y aunque me he quedado ciego, sigo teniendo mucha pila, sigo trabajando y componiendo, enseñando música y actuando. Quiero dejar un legado a las nuevas generaciones”.

HISTORIA. Nacido el 9 de julio de 1929, en Asunción, hijo de un militar y también músico, Alejandro Cubilla creció en el entorno humilde del barrio de la Chacarita y tuvo que trabajar desde niño como lustrabotas.
A los 12 años ingresó a la célebre Banda de la Policía, donde empezó a forjar su genio musical.
“Siempre fui un folclorista, un amante de nuestra cultura paraguaya, campesina y popular, pero también se me despertó la pasión por la cultura universal, especialmente por el jazz”, recuerda.
Su primer recordado éxito fue, justamente, la de una orquesta de jazz que creó en la década del 50. Se llamó Alex Cull y sus Caballeros del Jazz y fue la sensación de las grandes fiestas en las noches asuncenas.
LA BANDA KOYGUa. Pero un sueño cambiaría radicalmente el rumbo de su carrera musical. “Fue mi papá, Rogelio Cubilla, quien se me apareció en sueños y me dijo que yo tenía que hacer algo por nuestra música folclórica, porque estaba decayendo mucho. Me pidió formar una banda de música bien popular”, narra.
Así nació la legendaria Alejandro Cubilla y su Banda Koygua, con músicos de formación académica, interpretando polcas y guaranias con aires de banda de pueblo.
“Adoptamos el sombrero pirí, la faja, la camisa de ao po’i y el poncho de sesenta listas. Pero, sobre todo, la forma de interpretar nuestra música con gran alegría en las fiestas patronales, en las manifestaciones populares. Le llamé koygua a nuestra banda, que significa kokue gua, hombre de la chacra, para honrar al campesino”, explica.
Con la Banda Koygua, Cubilla recorrió todo el Paraguay y viajó a varios países del mundo. Surgieron muchas otras bandas que lo imitaron y el estilo se volvió un género artístico.
Pero el maestro nunca dejó de hacer jazz y de fusionar estilos.
Su última gran actuación fue en mayo de 2011, en el gran Festival por el Bicentenario por la Independencia. Cubilla deslumbró al público con su versión en solo de saxo de Soy de la Chacarita, de Maneco Galeano. Ahora Cubilla la interpreta de nuevo, en la intimidad de su hogar, para demostrar que su genio sigue intacto.
¡Feliz cumpleaños, maestro!

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