21 de julio de 2013

Palacio de López Patrimonio renovado

El Palacio de López, una de las postales más emblemáticas de Asunción, muestra una nueva cara. Un minucioso trabajo de restauración y conservación le devolvió su color original, y reveló secretos que yacían escondidos bajo varias capas de blanca pintura. Por David Messina.ABC color.
A ritmo acelerado y en doble turno, más de 200 personas ocupan a diario el Palacio de López, a menos de un mes de la asunción al mando de un nuevo presidente. Mientras algunos se encargan de los últimos retoques de pintura, otros se ocupan de la colocación de las últimas baldosas en este ambicioso proyecto de restauración y conservación arquitectónica, que se inició a fines de diciembre del año pasado.

“Cada procedimiento está enmarcado dentro de un protocolo establecido para trabajar en edificios catalogados como patrimonio histórico”, indica el ingeniero Juan José Barrail, responsable de ABH (Alberto Barrail e hijos), firma que lleva adelante los trabajos en el edificio que tuvo su inauguración oficial el 12 de octubre de 1892, en coincidencia con el IV Centenario del Descubrimiento de América.
Pero la familia Barrail no es extraña a la delicada labor de rescate del patrimonio. Ya hace algunos años, este mismo equipo de profesionales llevó adelante el proyecto de restauración del Teatro Municipal Ignacio A. Pane.
Barrail expone que, en esta ocasión, la necesidad imperiosa de una intervención en la sede del Palacio de López se debió a la aparición de termitas en el área de la oficina presidencial. “Cuando arrancamos los trabajos, a medida que íbamos interviniendo, nos encontramos con que estos insectos estaban diseminados por casi la totalidad del edificio. Es un punto muy delicado porque no desaparecen con una sola fumigación, lo ideal es realizar procedimientos anuales y subterráneos para poder mantener el espacio libre”, explica el ingeniero.
De acuerdo al profesional, por varias décadas, el Palacio sufrió una serie de pequeñas intervenciones que ocasionaron modificaciones desordenadas en la estructura edilicia. “Lo que buscamos ahora es una recuperación integral. Nosotros hicimos un presupuesto arrancando con un problema específico y hoy estamos interviniendo un ala completa y la restauración del exterior del edificio. Cuando intervinimos el techo, nos encontramos con muchos problemas estructurales, en el salón Independencia había una carga de cuatro toneladas por metro cuadrado, le pusieron un cielo raso, aparatos de aire acondicionado, todo sobre una estructura de 1865”, revela.
Una vez que los trabajos se trasladaron a la zona del techo, Barrail asegura que se encontraron con una realidad inesperada. “Cuando subimos allí nos encontramos con algo mucho más grave, nosotros pensábamos cambiar el maderamen en un 50 % y estamos cambiando casi el 100 %. Sobre el salón Independencia nos encontramos con un deterioro de las vigas muy grave, todo carcomido por termitas y por el efecto del paso del tiempo”.
Recuperación de espacios
Una de las novedades tras el inicio de los trabajos de restauración es la recuperación de antiguos y amplios salones que fueron divididos y convertidos en oficinas administrativas en décadas pasadas. Todo esto, una afrenta al estilo neoclásico renacentista de la edificación que recién fue utilizada como sede de gobierno por el presidente Juan Bautista Egusquiza en el año 1894.
“Este espacio queda con la denominación Sala de los Mariscales, que será la nueva sala de audiencias del Palacio, ya que no se contaba con una dependencia así”, explica la arquitecta Silvia Rey, quien integra el equipo de trabajo.
Uno de los objetivos de los trabajos de restauración fue recuperar el color original del edificio, para ello se debió recurrir a un plantel de profesionales que debieron proceder al raspado de las paredes con bisturí para llegar al color rosa pálido actual. En algunos casos, este tono se encontraba debajo de hasta ocho capas de pintura de látex. Con respecto a este origen cromático, la arquitecta Rey explica que se debe a la mezcla de arena de arroyo y de playa que se utilizó para la construcción original.
“Otro detalle importante en el exterior del Palacio es todo ese basamento de piedra traída de Emboscada, que venía en barcazas hasta la bahía de Asunción. Eso estaba todo cubierto por un revoque y pintado al látex, entonces se tuvo que retirar minuciosamente en un trabajo largo en donde se debieron evitar solventes que puedan lesionar la piedra”, agrega Barrail.
Testimonio de abandono
Tras la toma de Asunción durante la Guerra de la Triple Alianza (1865-1870), el Palacio de López quedó a merced de las tropas brasileñas, que utilizaron sus instalaciones como cuartel y sus corredores como caballeriza. Además de los bombardeos, el edificio sufrió el saqueo de todos los muebles y objetos de valor que fueron llevados en gran parte al Brasil por los oficiales y soldados del emperador don Pedro II. Luego del abandono del edificio por parte de las tropas, el Palacio quedó abandonado y era visitado frecuentemente por diferentes personas. Testimonio de esta circunstancia son las inscripciones que fueron descubiertas en una de las galerías de la planta baja del Palacio.
Se aprecia correctamente en las ilustraciones lo que serían un buque a vapor, soldados, un velero y la inscripción 1883. “Esto vamos a conservarlo y le vamos a colocar un vidrio encima, porque es testimonio de la historia que transcurrió en este lugar”, refiere Barrail.
Los trabajos de restauración del Palacio de López deben culminar antes de la asunción del nuevo gobierno, el próximo 15 de agosto, y se prevé, en un futuro, habilitar visitas guiadas para la ciudadanía interesada en conocer más de cerca este patrimonio.
De residencia a sede de gobierno
El Palacio de López fue encargado por el mariscal Francisco Solano López con la intención de utilizar la edificación como residencia particular. La obra fue planificada por el ingeniero húngaro Francisco Wisner de Morgenstern y los trabajos se iniciaron en 1857 bajo la dirección del arquitecto inglés Alonso Taylor.
El emprendimiento contó también con la asistencia del arquitecto italiano Alejandro Ravizza, el ingeniero inglés Owen Mognihan y el italiano Andrés Antonini. De estilo neoclásico renacentista, el Palacio estaba casi terminado cuando fue ocupado en 1867 por las tropas aliadas durante la Guerra de la Triple Alianza.

La necesidad de la restauración del Palacio de López surgió a raíz de una infestación de termitas que afectó principalmente las vigas de madera del techo de la edificación. Por ello se debió empezar por un exhaustivo trabajo de fumigación y el posterior recambio del maderamen de la parte superior de la casa de gobierno. Posteriormente, ya dentro del proceso de recuperación de los colores y detalles originales del edificio, surgieron aspectos desconocidos hasta hoy, como el basamento estructural del Palacio construido sobre piedras traídas de la zona de Emboscada, las que llegaban hasta la zona de obras en barcazas que depositaban la carga en la bahía de Asunción. Los trabajos están a cargo
de la firma ABH (Alberto Barrail e hijos).

david.messina@abc.com.py

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