1 de julio de 2013

Teléfonos comunitarios ayoreos en medio del Chaco

Son dos precarios postes de madera, plantados en medio de la aldea de Jogasui, del pueblo originario Ayoreo, a 86 kilómetros al norte de Filadelfia, en el Chaco Central.
Por Andrés Colmán Gutiérrez (Ultima Hora)
Por cada poste hay desgastados teléfonos celulares, de los modelos más económicos, sujetos por cintas de goma, brillando ante las luces del sol.
"Estas son nuestras cabinas telefónicas al estilo Ayoreo, la únicas que tenemos en el medio del monte...", informa el líder Lucio Dosapei, sonriendo ante la curiosidad de los visitantes.
La incredulidad de los observadores desaparece cuando de pronto se oye sonar a uno de los aparatos, y el maestro de la comunidad, Carlos Moreno, acude a responder, con solo oprimir un botón, sin mover el aparato de lugar, ni sacarlo de su atadura en el poste.

"¡Niome... niome...! (¡mañana, mañana!), se escucha gritar a una voz desde el pequeño aparato. Carlos contesta en lengua ayoreo, relatando a su interlocutor que hay unos "cojñones" (hombres blancos) que han llegado de visita a la comunidad, y que en ese momento le están tomando fotografías.
Tras concluir la comunicación, el docente nos cuenta que quien ha llamado es un pariente suyo, que vive en una aldea de ayoreos del llano boliviano.
De la familia lingüística Zamuco, los ayoreos (o ayoreóde, "la gente verdadera") constituyen un pueblo nómada de guerreros, originarios del Chaco, entre Paraguay, Bolivia y Argentina, que hasta recientemente eran perseguidos y cazados, llamados despectivamente "indios moros".
Diferenciados entre silvícolas (ayoreos totobiegosodes), y moradores del llano (ayoreos garaygosode y guidaigosode), actualmente se estima su población en unas 5.000 personas, distribuidas entre Paraguay y Bolivia.
Existen testimonios sobre unos pocos grupos de ayoreos silvícolas (totobiegosodes) que aún no han tenido contactos con el hombre blanco. Aunque se ha logrado asegurar jurídicamente porciones de territorios que garanticen su supervivencia, se encuentran permanentemente acosados por empresarios y ganaderos que invaden sus territorios y depredan sus bosques.
COMUNITARIO. "En esta zona del Chaco hay muy mala señal de teléfonos celulares. Este es el único lugar de la comunidad donde hay señal, por eso colocamos los teléfonos por los postes, nadie debe mover ni sacar de su sitio, porque de lo contrario no se va a poder hablar", explica Carlos.
Los celulares son de uso comunitario y el costo de las tarjetas para obtener saldo es compartido por todos los usuarios. Los teléfonos son colocados de manera fija, con el sistema de altavoz, lo cual hace que las conversaciones sean escuchadas por todos los que están alrededor, pero en la cultura ayoreo es frecuente compartir todo y prácticamente no existen secretos, señala el docente.
Existen otros teléfonos de reserva, cuyas baterías son cargadas con energía proporcionada por paneles solares, y que permiten reemplazar a los aparatos que están por los postes, una vez que estos agotan sus cargas.
Los ayoreos conforman una de las culturas originarias del Chaco que con más rapidez han incorporado la tecnología a sus comunicaciones tradicionales. Utilizan también equipos de radio en frecuencias UHF (frecuencia ultra alta) para comunicarse con otras aldeas, pero lo que más les gusta es recurrir a las ya obsoletas grabadoras a casetes, en las que graban colectivamente largos relatos orales, incluyedo cánticos, rezos y danzas, que luego envían a sus parientes lejanos, mientras reciben de ellos también otros casetes grabados.
Es muy común observar a toda la comunidad de una aldea ayorea, reunida alrededor de una pequeña grabadora, para escuchar los casetes enviados por sus parientes lejanos, una especie de "noticiero de la tribu", que les permite ponerse al día sobre los acontecimientos que afectan a su pueblo.
"Los ayoreos somos muy comunicativos y la tecnología nos permite estar mejor conectados. Los más útiles y prácticos son los celulares. Lástima que en estas zonas del Chaco hay todavía muy mala señal...", lamenta el maestro Carlos Moreno.

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