27 de agosto de 2013

50 años de sentimiento

La guarania, sin duda alguna, es uno de los géneros más románticos de nuestro folclore. Lo dice el maestro Florentín Giménez al recordar los 50 años de la guarania y a su creador, José Asunción Flores.
 Este martes, se recuerda el cincuentenario de la guarania en coincidencia con el aniversario de su creador, José Asunción Flores. La guarania, “el género más romántico”, como califica el maestro Florentín Giménez, al recordar a su autor. A 50 años de aquellas primeras melodías en pequeños conjuntos, porque José Asunción Flores es de cuna sencilla, de padres que se dedicaban a oficios de “pronto socorro” como la lavandería, con los que su madre, María Magdalena Flores, procuraba el sustento diario. Su padre, Juan Volta, guitarrista, tampoco era mucho lo que podía aportar. Por eso no es de extrañar que José Asunción, desde muy niño, comenzara a trabajar como recolector de cartones y lustrabotas.

Según su historia, cuando tenía 11 años fue detenido por la policía por robar un pedazo de pan. De castigo, lo enviaron a la Banda de Música de la Policía. Fue así que comenzó la trayectoria del que años después se convertiría en el autor de una de las melodías más escuchadas y apreciadas. “Muy apreciada”, resalta la cantante Mimi Monte. “Hasta en los más remotos países donde estuvimos, por sus ricas melodías colmadas de melancolía y sentimiento... dedicadas a la patria, sus mujeres, la fauna y la flora de nuestra hermosa nación”, recuerda Mimi.
El maestro Florentín Giménez también exalta esas melodías que tocan el alma, que llegan al corazón. El también es compositor de guaranias, tales como “Te sigo esperando”, “Kapuerero de mi tierra”, “Mi canción para ti”, “Muy cerca de ti”, creaciones con otros autores, todas de una letra increíble.
Si bien trasciende fronteras y es allí donde es valorada en su máxima expresión. “Acá no pasa de Calle Última”, manifiesta Giménez. Exhorta a potenciar a los nuevos valores que van surgiendo. “Por supuesto que hace falta mayor capacitación, también. En Pilar, recientemente, abrieron un conservatorio muy completo y espacios como estos es lo que hace falta en todo el país”, afirma el maestro.
Precisamente, una oriunda de la capital del departamento de Ñeembucú, de la ciudad de las aves como también es conocida, la joven Diana Arréllaga, expresa sus emociones en este cincuentario de la guarania. Dice que a pesar de las duras críticas de algunos, en tiempos de su creación, la guarania se ganó su propio espacio y protagonismo en el folclore. “Eso para mí es el más claro ejemplo de la aceptación del nuevo ropaje de nuestro folclore, desde aquellos tiempos. Este género popular, de fina técnica y fragancia estética bien marcada por sus dulces melodías, fue capaz de expresar los más profundos sentimientos a través del alma, a través de su sonar, y se convirtió en el género popular más importante del Paraguay y conocido en el mundo entero”, expresa Diana. Por eso, siempre que le dan a elegir un repertorio para subir al escenario, se inclina por una guarania. “Me ayuda a sentir e interpretar la canción desde lo más hondo del corazón. La guarania todavía tiene mucho para dar y hacer historia”, puntualiza la joven pilarense.
Y pensar que su creador, lejos de volver a las andazas de pequeño, pronto demostró su habilidad y ocupó el primer trombón. Tuvo como maestros a Mariano Godoy, Eugenio Campanini, Nicolino Pellegrini y Salvador Déntice. También, Félix Fernández fue su instructor. Luego estudió violín con Carlos Esculies y Fernando Centurión. Cuentan que la precariedad lo obligó a trabajar tocando en pequeños conjuntos. Fue precisamente en esas ocasiones que hizo escuchar sus primeras guaranias. Organizaba reuniones artísticas de las cuales participaban representantes del mundo literario y musical. De esa manera fue progresando, y lentamente fue ganando prestigio en nuestro país y en el exterior. Por causa de sus diferencias ideológicas con los gobernantes, fue exiliado, deambulando tristemente por varios países. Su primer país de exilio fue la Argentina y de allí hizo un largo recorrido hasta llegar, luego de pasar por varios países, a Rusia y de allí, tras varios años, retornó a la Argentina. Flores murió en Buenos Aires, el 16 de mayo de 1972. En 1991, luego de la caída de Alfredo Stroessner, sus restos fueron repatriados al Paraguay, para descansar en la plaza que lleva su nombre y el de su amigo Manuel Ortiz Guerrero, en Asunción.
“Fue una figura cuya música caló hondo entre propios y extraños”, reflexiona Florentín Giménez, en uno de los ambientes de su residencia, donde ostenta todas las distinciones, los diplomas, trofeos ganados a lo largo de su carrera. Compuso más de doscientas guaranias y tiene una historia similar a la de José Asunción Flores. Ambos comenzaron, aunque en circunstancias diferentes, en la Banda de Músicos de la Policía, en la que también le cupo ser alumno de Salvador Déntice, el mismo maestro que décadas atrás había tenido bajo su dirección a José Asunción Flores.
En fin. Lo cierto y claro es que a 50 años de su creación sigue siendo la preferida. “Es un género musical melódico, sublime y sentimental, autóctono de nuestra tierra guaraní”, agrega Mimi Monte. Un ritmo que para ella no fue difícil de difundir por tierras extrañas, por su compás baladezco con aire étnico de nuestra Latinoamérica tropical. “Realmente muy respetado, particularmente en el Japón, donde mi grupo obtuvo cinco discos de oro por el hecho de imponer la música paraguaya, en especial la guarania, en la compañía internacional de discos RCA Víctor”, recuerda Mimi.
Una gran poeta de guaranias, Hermas Cáceres Acuña, no puede dejar de expresar unas líneas y lo hace también con mucho sentimiento. “Este género folclórico nació con el propósito de expresar el carácter del pueblo paraguayo. Algunas muestran melodías lentas, melancólicas; otras, el temple heroico de nuestro pueblo. Desde su creación, se convirtió en un fenómeno, el más importante del país del siglo XX, gracias a temas como Jejui, Kerasy, Arribeño resay”, explica Hermas. Ella es autora de guaranias como “Canto a los maestros”, “Vuelve ya corazón”, “Quiero que me creas”, “Adiós Paraná”, “Canción de amor y paz”, “No te olvidaré” y “Mi amor anhelado”, solo por citar algunas.
Y tampoco podía dejar de estar presente Diana Barboza, la hija del príncipe de la guarania y discípulo de Flores, Agustín Barboza. Diana afirma que se celebra el sentir del pueblo paraguayo, lo que lleva en la sangre. “La guarania es puro sentimiento y nos identifica”. Una fecha tan importante, como integrante de Mujeres que cantan la guarania, no podía dejar pasar. Prepara un espectáculo por todo lo alto, en el Teatro Municipal Ignacio A. Pane. La cita es este viernes 30, a las 20:00. Sin duda, una velada romántica, inolvidable... Se imagina “Corazón” con la voz de Miriam Beatriz Ruiz Díaz; “Lejanía”, con el grupo Sembrador; “Príncipe de la guarania”, de la mano de Mirtha Noemí Talavera y Diana Barboza; “Nde rendape ayu”, con las Mujeres que cantan la guarania, o “Mi destino”, con Chico Morel y Lilian Romero. Definitivamente, una noche llena de sentimientos.
Algo más
Y si quiere saber más del autor de la guarania, puede visitar el museo que queda en Punta Carapá, barrio asunceno de la Chacarita. El mismo hogar que José Asunción Flores habitó en su niñez, una centenaria edificación, con pared francesa, techos de tacuarilla y karanda’y y piso de ladrillos, convertida hoy en una pintoresca casa-museo. Es un lugar alto, con una vista maravillosa de la bahía de Asunción y una perspectiva de la Chacarita.
ndure@abc.com.py Fuente: ABC color

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