4 de septiembre de 2013

Marcos Villalba: “Me gusta plasmar la realidad”

De familia de agricultores, vivió gran parte de su infancia en la zona rural, específicamente en Caaguazú, lugar donde nació. De niño, lejos de jugar a la pelota, escogió los pinceles y se propuso triunfar, mostrando temprana y claramente una vocación por las expresiones artísticas.
La vida lo llevó de Caaguazú a la ciudad de Encarnación, donde conoció a un artista que forjó su talento. “Fue mi primer maestro”, recuerda Marcos en la galería Casa Mayor, donde están expuestas sus obras, así como en Galería Bonita y otros lugares.
Durante sus años en esa ciudad, se dedicó a pintar paisajes. Esas primeras pinceladas, cuando solo tenía 14 años, dejaron huellas. No tardó en realizar una primera exposición de puro paisaje autóctono. Su habilidad para los trazos de lapachos, jacarandás, cocoteros, los trabajos del campo como la cosecha de algodón, por ejemplo, quedó plasmada en los lienzos a temprana edad.

Conoció a Humberto Battioni, a quien señala como su mentor. Con él pintó varios años hasta que ingresó a las aulas de la escuela de Bellas Artes.
Perfeccionó su destreza y siguió con los paisajes, con el entorno. “Creo que mi niñez en el campo agudizó mi interés por la naturaleza y eso hizo que se convirtiera en mi principal objetivo artístico”, cuenta en medio de cuadros y elementos de trabajo.
Hoy se considera posimpresionista naturalista. “Me gusta lograr una representación espontánea y sincera, lograr la luz natural, el color que emana la naturaleza, observar la realidad y buscar plasmar sin alteración alguna. Mi arte se extiende a las figuras, a los bodegones”, expresa.
Esa dedicación le llevó a exponer en Miami, Nueva York, Buenos Aires e incontables veces en nuestro país. “La verdad es un orgullo y una satisfacción poder trascender en lo que a uno le gusta. Ciertamente, me dediqué a otra actividad, la de administración de empresas, ya que soy contador. Paralelamente a mi actividad pictórica, toda mi vida también me entregué a los números, aunque ahora solo quiero ver colores... La verdad es que no me imaginaba un futuro ligado al arte, no todos llegan o pueden vivir de esto. Los tiempos cambian mucho; cuando yo comencé era difícil dedicarse por completo a la pintura, con una familia que sostener y salir adelante. Tampoco existían tantas galerías, no había demasiada promoción para los artistas. Ahora es posible vivir de esto; yo estoy pudiendo”, reflexiona.
Hoy se apresta nuevamente a ingresar a los círculos culturales de Nueva York y Buenos Aires, con veinte obras, aproximadamente, todas relacionadas a los paisajes de nuestro país. “Mi meta es llegar a los extranjeros, quienes aprecian mucho nuestra hospitalidad, la vida en el campo, se maravillan con la naturaleza y de eso se trata la muestra que estoy preparando”.
Para Marcos Villalba, la pintura es un medio a través del cual expresa sus sentimientos. “Pinto desde ella, expreso sensaciones a través de ella... colores, formas... Mi sueño es ver algunas de mis obras en algún museo del exterior y de mi país”.
Es en Areguá, ciudad donde vive con su hijo, donde se inspira. “Tomo los pinceles cuando veo algo que me impacta, cuando se me ilumina la mente con alguna idea para el lienzo, permanentemente estoy pendiente. No tengo días libres con el arte”, confiesa. Su vida, por aquellos lares, transcurre tranquila. “Estoy separado, tengo dos hijos: Zunilda, la mayor, y Marcos Badi, que vive conmigo. Nos manejamos y nos organizamos muy bien con las tareas de la casa”, revela riendo.
Admira al pintor y escultor español Antonio López, quien a su criterio destila con cada pincelada la esencia del objeto o paisaje, y al chileno, ya fallecido, Claudio Bravo, quien se definía a sí mismo como “superrealista” y, a diferencia de los primeros expositores, no empleaba la fotografía como modelo. “Ambos me parecen fantásticos. Para ellos, mi respeto”.
Profesa la religión bahaí. “Es una religión monoteísta y sus fieles siguen las enseñanzas de Bahá’u’lláh, su profeta y fundador, a quien consideramos la manifestación de Dios para la época actual”, manifiesta. Según el Anuario de la Enciclopedia Británica de 1992, el bahaísmo es la segunda religión más extendida en el mundo entre las religiones independientes, de acuerdo al número de países en que se encuentra representada: está establecida en 247 países y territorios.
Lo cierto es que el artista Marcos Villalba va a seguir pintando porque es lo que más le gusta, además, a diferencia de muchos, no lo ve como un trabajo, sino como una diversión, una pasión. Antes de terminar la entrevista, el señor Villalba manifiesta su sentir con respecto al desamparo de los artistas. “Tenemos que contribuir al desarrollo cultural y educativo del país. Los artistas jóvenes, muchas veces, no continúan con su vocación por falta de apoyo estatal y privado. Por otro lado, a través de los medios también deberían difundirse más las obras de los artistas plásticos”.
Aporta su grano de arena enseñando en un taller en Asunción y tiene ofertas para ir también a Ciudad del Este. 
Fuente: ABC color / Por Nancy Duré Cáceres

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