30 de noviembre de 2014

Museo del aire

El Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi es el escenario donde descansa la minirréplica del Deperdussin monoplano, avión que pilotaba el Tte. del Ejército paraguayo Silvio Pettirossi. Es el inicio de lo que será un museo a la vista de los viajeros nacionales y extranjeros. Por Nancy Duré Cáceres, ABC Color
El Tte. Cnel. DCEM Salomón Marecos, coordinador nacional de seguridad aeroportuaria, y el Cnel. DEM SR Marino Ruiz Alonso, asesor de la presidencia de la Dinac, brindaron detalles sobre la exposición estática de la réplica que el pionero de la aviación paraguaya, Silvio Pettirossi, mandó construir. Se trata de un Deperdussin monoplano, de 1912.
El modelo “T” de Pettirossi era un monoplano de ala alta tensada con cabos de acero, con fuselaje de estructura de madera, al igual que las alas, con revestimiento de tela. Se le dotó de un motor rotativo Gnome de 80 HP. Desarrollaba una velocidad máxima de 110 km/h y tenía una autonomía de 02:30; su techo máximo era de 1500 m de altura y fue bautizado con el nombre de “Paraguay”.
Sus dimensiones eran: 10,65 m de envergadura, 7,3 m de longitud, 2,69 m de altura y 21 m² de superficie alar. El motor, un Gnome rotativo, de siete cilindros, fabricado por Louis Seguin en la Societé des Motours Gnome, tenía la particularidad de que rotaban y la hélice estaba unida a los mismos. La mezcla entraba por el cárter y subía a la cámara de explosión por el centro de los pistones. La ventaja de este motor residía en que, al no necesitar volante de inercia, el peso era reducido; toda una ventaja para la época. Además, los cilindros se refrigeraban al rotar.
El patrón exhibido en los pasillos de nuestra estación aérea lleva un motor que desarrolla la misma potencia que el original. “Encontramos en Australia este motor y la Dinac compró para adaptar a este modelo. Este molde es más pequeño que el construido para conmemorar los 100 años del primer vuelo del aviador paraguayo. Al ser de exhibición, obviamente, es un modelo de menor tamaño”, expresa el coronel Marino Ruiz Alonso.
Se respetaron todas las características y similitudes, a fin de lograr fidelidad. La Dinac junto con los directivos del Club de vuelo Ybytu firmaron un convenio. “El motor es de la Dinac y el fuselaje de Ybytú. Esta realidad es producto de la gente que ama la aeronáutica, del entusiasmo de los que están en aviación y de los que sienten pasión por este transporte”, afirma el coronel en otro momento de la entrevista.
Técnicos de la Fuerza Aérea, del grupo aéreo de mantenimiento, Gral. Brig. Braulio Piris, el Cnel. DEM Enrique Caballero, bajo la supervisión del piloto Roberto Vera Vierci; los ejecutores, el Tte. Cnel. Salomón Marecos y el Cnel. Marino Ruiz Alonso, fueron los artífices de esta realidad. “El esfuerzo de la construcción de estas dos réplicas tiene como fin exaltar la figura de Silvio Pettirossi. Hay mucho corazón en esta iniciativa y nosotros estamos entre esos románticos de la aviación. Dedicamos este esfuerzo a hombres y mujeres amantes de la aviación, personas sin límites ni fronteras que ven en el avión reflejados sus más sublimes anhelos de progreso espiritual y material”, afirma Marecos.
Otro proyecto, en un futuro mediato, es la construcción de una especie de hangar de vidrio, donde tienen planeado trasladar el Deperdussin monoplano. “Nuestro fin era colocar este prototipo en la torre, pero no fue posible alzar el aparato, así que optamos por mostrar en los pasillos, mientras se concreta la construcción de un hangar con paredes de vidrio, para su exhibición final. Queremos que sea como un museo, para que ningún pedazo de su historia se pierda. También vamos a disponer de folletos explicativos para que las personas que llegan a la estación aérea puedan informarse. Además, va a ser un espacio útil para alumnos de todas las instituciones educativas del país”.

Recordemos que el 17 de noviembre del 1914, Silvio Pettirossi voló por primera vez en Asunción, en los alrededores del Cabildo. Brasil, Chile, Uruguay fueron algunos países donde surcó cielos, ganándose respeto y elogios. “El rey del aire” era catalogado “único en el mundo”. El 17 de octubre de 1916 partió a la eternidad, haciendo lo que le apasionaba: desafiar las alturas. Hoy, sigue dando que hablar. Sus acrobacias, sus destrezas y su valor peduran en los anales de la historia de nuestro país. “Trabajamos por un tiempo de tres meses, ocho horas por día y, a veces, hasta más, pero con muchas ganas, para concretar este sueño. Pusieron mucho de su parte los directivos y socios del Club de vuelo Ybytú, Roberto Vera Vierci, Sergio Bessinger y Juan Carlos Parini. El apoyo de la Fuerza Aérea también es digno de destacar, así como el esfuerzo de los artesanos aeronáuticos paraguayos. Insistimos en que el fin primordial es preservar los principales hitos de la trayectoria profesional y experiencia de Silvio Pettirossi. Queremos crear conciencia sobre la navegación aérea y el primer paso lo estamos dando con la construcción de dos réplicas”, concluye Marino Ruiz Alonso.


ndure@abc.com.py • Fotos ABC Color/Gustavo Báez/Marta Escurra/Gentileza.
FUENTE: ABC COLOR

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