13 de noviembre de 2014

Sonidos de esperanza

Para muchos, la música es más que un pasatiempo. Para Tacuatí, un aislado pueblo de San Pedro, la orquesta Sonidos de la Tierra representa esperanza, ilusión y orgullo en una comunidad que sueña con dejar atrás la pobreza y el sufrimiento. Por Mónica Bareiro, ABC Color.
Durante la fiesta patronal de Tacuatí, hace cinco años, se escuchó por primera vez a la orquesta Sonidos de la Tierra que llegó desde Horqueta, distante a unos 40 km del pueblo, ubicado a 330 km al norte de Asunción. Fue un gran acontecimiento para la comunidad que miraba con ilusión a los músicos y veía la agrupación como algo muy lejano e imposible. Tanto fue el éxito de este concierto que las autoridades locales empezaron a crear una iniciativa similar en la ciudad y, para dicha de los humildes pobladores, todas las puertas se pudieron abrir.
Sonidos de la Tierra es un programa iniciado por Luis Szarán en el año 2001, con el objetivo de lograr la integración comunitaria y social, contribuir al desarrollo cultural y detectar los talentos artísticos para luego orientarlos hacia un liderazgo especializado en interpretación, creación y dirección musical.

Con apenas 10 violines e igual cantidad de guitarras para más de 300 niños que venían desde distintos puntos del distrito con ganas de hacer música, o por lo menos de acariciar por primera vez en sus vidas un instrumento musical, el sueño empezaba a hacerse realidad. Para las clases, hasta hoy, el profesor Miguel Ángel Sórensen viaja desde Horqueta todos los lunes.
Durante la primera presentación estaba entre el público un “amigo de todos”, don Luis Alberto Lindstron (†), como era costumbre en él, durante toda su vida, se conmovió por la carencia y, en cuestión de días, gestionó la adquisición de más instrumentos que posibilitaron un mejor avance de las clases.
Al ver la desbordante alegría de los niños, rápidamente los padres también formaron una comisión para adquirir más instrumentos, con la que hasta ahora apoyan de cerca cada iniciativa de la orquesta, pese a sus limitaciones económicas en la mayoría de los casos. Carmen Martínez de Sanguina, coordinadora del proyecto y madre de dos de las integrantes, cuenta que todas las familias se unieron con esta iniciativa, pues realizaron ferias de comidas y ropas usadas, rifas y un sinfín de actividades con el único objetivo de que a los niños no les hiciera falta nada en sus clases de música.
Un grupo de 13 chicos –que asiste al proyecto desde sus inicios– está ahora en la categoría de avanzados y varios de ellos se encargan de enseñar a los pequeños que empiezan a ejecutar los instrumentos. Luego se tienen los grupos intermedios y principiantes, totalizando 80 alumnos permanentes.
El año pasado, 11 de los integrantes de esta agrupación tuvieron la oportunidad de viajar a Buenos Aires, tan solo la noticia los llenó de emoción y trabajaron durante meses para juntar el dinero necesario para costear el viaje. El día de la partida pasaron un gran susto que les sirvió para demostrar su tesón: en la madrugada se desató una intensa lluvia que haría imposible salir del poblado ni siquiera en vehículos 4x4, ya que el estado del camino era deplorable. Pero tanta fue la insistencia de los chicos que el intendente Orlando Devaca tuvo que conseguir un tractor para sacarlos hasta la ciudad de Horqueta.
En tierras bonaerenses se presentaron en importantes escenarios, como el tradicional estadio Luna Park y en la Universidad de Buenos Aires, junto a músicos de distintos países de la región.
Para este año tienen previsto un viaje a Chile y la comitiva integrada por siete chicos saldría el 9 de diciembre y el regreso será el 20 del mismo mes, un evento que tiene a todo el grupo trabajando con entusiasmo para poder costear los pasajes y la estadía de sus representantes en las tierras andinas.
“La salida de nuestro bus será desde Concepción, viajaremos por tierra hasta Chile. Todavía nos falta el dinero para costear el traslado desde Tacuatí hasta la capital del primer departamento, pero estamos seguros de que lo vamos a lograr, unidos como siempre en este sueño que hace felices a chicos y grandes de este pueblo”, señala Carmen.
En el 2013, los músicos tacuateños participaron de un documental denominado La música nos cambió la vida, producido por un canal de cable de Horqueta, en el cual pudieron expresar sus ganas de salir adelante, de formar una orquesta de cámara, para lo que aún faltan muchos instrumentos y, sobre todo, de mostrar el rostro de Tacuatí que pocos conocen: el lado humilde, culto, laborioso y amable que vive tras la sombra de los hechos del autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).
“Queremos que el mundo vea que en Tacuatí, más allá de los hechos de violencia de un grupo, existe cultura, que hay niños que sueñan con salir adelante y que se están esforzando para ello”, dijo Zulma Giménez, alumna del grupo avanzado. Mientras que Mirian Colmán expresó que “toda la población es víctima de la situación de violencia que vive nuestro país, Tacuatí no solo es de armas, a través de la música queremos limpiar la imagen de este pueblo que queremos tanto”.

El legado de don Luis

Luis Alberto Lindstron Picco (1950-2013) fue intendente de Tacuatí y durante décadas se constituyó en el principal benefactor del poblado, empleando a centenares de personas en sus aserraderos y estancias. En el 2008 fue secuestrado por el EPP y asesinado el año pasado por el mismo. “Su partida causó un dolor irreparable, un terrible golpe a la dignidad de este pueblo. Pero en su remplazo quedó su hija Silvia, una de las principales colaboradoras de Sonidos de la Tierra, quien nos donó un lugar en su casa para las prácticas y está pendiente todo el tiempo de las necesidades de los chicos”, expresó Carmen.
Por su parte, Silvia expresó que “todos los días veía a los chicos ensayar en lugares diferentes con sus instrumentos a cuestas, recorrían el pueblo aprovechando los lugares disponibles y demostrando todo su empeño. Esto me motivó a cederles un lugar permanente, ahora cuentan con un salón y una oficina que les permite ensayar con tranquilidad y comodidad”, comentó.
Además, explicó que luego de lo ocurrido con su padre, lo único que la motiva a seguir en la zona son estos niños en quienes, dice, está el futuro de Tacuatí.
Tacuatí es una comunidad sampedrana ubicada en el límite con el departamento de Concepción, que cuenta con 11.000 habitantes. Las poblaciones más cercanas son Cruce Tacuatí y Horqueta, ubicadas a 40 km cada una, solo tres colectivos salen de la ciudad en las madrugadas con destino a Asunción, Pedro Juan Caballero y Horqueta. Las recaudaciones de la municipalidad local en concepto de impuestos inmobiliarios, rodados y patentes comerciales son insignificantes, así que para la inversión en obras de progreso, se depende exclusivamente de los royalties.

Tras la muerte de Lindstron, su familia tuvo que cerrar el aserradero que era el pulmón económico del poblado, por lo que, actualmente, numerosas familias pasan por difíciles momentos económicos, además varios padres de familia se vieron obligados a ir a otras ciudades a buscar nuevos empleos, dejando a sus familias en Tacuatí. Sin embargo, la música representa para ellos toda la esperanza. “Hasta ahora, cada presentación de nuestros músicos nos llena de emoción y orgullo”, dice Carmen. La imagen de los chicos es el reflejo de la ciudad que tanto aman, su música suena a esperanza y transmite el mensaje de que nada está perdido.
mbareiro@abc.com.py
Fuente: ABC color

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