15 de noviembre de 2015

Estación de aventura

Un lugar para encontrarse con la naturaleza y vivirla a pleno, con la aventura de recorrer los ríos Manduvirá y Paraguay en kayak, y la magia que entrega un lugar histórico es lo que ofrece la Estación Puerto Olivares. Una opción para el turismo de aventura.Por Mónica Bareiro, ABC Color.
A solo 50 km de Asunción, por la ruta 3 Gral. Elizardo Aquino, se inicia la aventura que ofrece la Estación Puerto Olivares. Exactamente al lado del hito que marca el kilometraje, se debe ingresar por el primero de los portones de madera al camino que atraviesa unas cinco estancias en 14 km, que ya sorprenden por el verdor de sus campos de pastura.
Puerto Olivares es el último establecimiento del camino; tiene costas sobre los ríos Manduvirá y Paraguay. Toda esta zona, según cuentan los hermanos Arturo y Verónica Alvarado, socios del emprendimiento, perteneció a Juana Pabla Carrillo, quien al casarse con don Carlos Antonio López le delegó la administración. Como único legado de esa época quedó un devastado oratorio que fue saqueado primero durante la Guerra de la Triple Alianza y en múltiples ocasiones por los peligrosos buscadores del “oro de los López”, quienes casi acaban por completo con el edificio, que actualmente está siendo lentamente restaurado y desde donde se puede apreciar una maravillosa vista a orillas del río Paraguay.
La propiedad fue vendida y repartida en numerosas fracciones, y “la parte que nadie quería” –por ser poco apta para la ganadería– fue la de 380 ha que heredaron los hermanos Alvarado. Como amantes natos de la naturaleza, decidieron apostar al turismo y explotar las bondades de esa tierra, como sus añosos árboles, sus costas sobre los ríos, en un sector con aguas mansas, en el que se recibe la visita de aves migratorias y uno puede sentirse lejos de todo estrés, rodeado únicamente de la belleza del lugar.

Junto con sus socios Bruno Echauri y Federico Alvarado, Verónica y “Turi” vieron que era posible emprender una iniciativa turística, compartiendo la generosidad de la naturaleza con turistas locales y extranjeros.

La idea fue tomando forma y de a poco están llevando a cabo todo el proyecto. Se inició con la adquisición de los kayaks, la construcción de la casa –cuyo diseño imita a una estación de trenes, otra pasión de la familia– y ahora están enfocados en el equipamiento de las áreas de camping; para el próximo verano, prevén contar ya con las cabañas independientes. Como el lugar está alejado de la ruta 3, decidieron ofrecer un paquete turístico que incluye transporte en vehículos 4x4, incluso desde Asunción.

Para aprovechar el día, se pueden realizar otras actividades como senderismo, ciclismo, canotaje, pesca deportiva, avistamiento de aves. Para los momentos de descanso y relax, se instalaron varias hamacas paraguayas, en las que se puede estar a gusto incluso por varias horas.

“Turi” –quien vive en el lugar con su esposa, Diana, y su pequeña hija, Sofía– es el guía, y el recorrido convencional se inicia con la visita al museo privado del lugar, en el que exponen elementos utilizados en el rubro ferroviario; incluso cuentan con una pequeña locomotora traída desde Montevideo, Uruguay, que no funciona por falta de vías. También tienen boleterías del ferrocarril paraguayo con tiquetes originales, un telégrafo y otras pintorescas piezas.

El segundo punto es el oratorio, al cual se llega en vehículo, especialmente en días calurosos. Instantes después de emprender la marcha ya se puede ver al pequeño perro Betún –una de las mascotas de la familia– correr hacia lo que parecería ser otro punto del establecimiento. En cuestión de minutos y tras pasar por una zona de eucaliptos, se puede ver desde lejos el templo, y en la zona del estacionamiento ya descansa y aguarda con emoción el pequeño cachorro, que resultó más adelantado que cualquiera.

El templo está siendo restaurado; su torre es la única parte que permanece intacta. El guía explica que desde pequeño venía al lugar con su padre e incluso hasta hace pocas décadas se hallaban rastros de los “buscadores de oro”, quienes destruyeron las enormes columnas frontales, el piso y gran parte del altar original. Incluso, comenta, en varias partes de la propiedad se encontraban con enormes pozos que habrían hecho en su búsqueda de algún tesoro.

Al volver de este paseo, ya se inician los preparativos para la travesía más importante: los kayaks; pero, previamente, una muestra de senderismo en un pequeño bosque. Al túnel de árboles se debe ingresar con los sentidos preparados para la experiencia: en cada paso crujen las hojas bajo los pies, el aroma del bosque es envolvente, se puede ver algún que otro animal salvaje y respirar a bocanadas el aire puro que ofrece un lugar tan alejado de la población, pero, a la vez, tan cercano a la capital del país.

Para montarse en los kayaks individuales, no se requiere experiencia previa, ya que tienen una gran estabilidad. Una vez acomodados y con las indicaciones básicas de manejo, ya se puede empezar a disfrutar la experiencia río abajo. El infaltable Betún, que esta vez llega por otro camino, acompaña el paseo y se sube con la destreza de todo un profesional. Desde el canal se puede disfrutar el silencio, el viento –que hace más ligero el avance y aplaca el calor– y el verdor que bordea. Aquí solo hay que dejarse llevar.

Tras una considerable distancia, se llega a una pequeña laguna con agua cristalina, ideal para descansar y pegarse un chapuzón antes de continuar el camino hasta el río Paraguay.

Una vez en el gran canal, las enormes aves no tardan en hacerse ver. Las postales de los atardeceres, adornadas por los pescadores y sus botes, brindan un maravilloso espectáculo. Desde allí también se puede ver el oratorio, formando una hermosa imagen antes de emprender el camino de regreso, que es un poco más pesado por la contracorriente. Pero el paseo es un deleite en cada centímetro recorrido.

Al volver y dependiendo de la hora que sea, en la casa aguardan a los aventureros con el asado bajo la sombra de los árboles o con una refrescante merienda y ya se pueden disfrutar los mágicos colores del atardecer. La noche es ideal para una fogata a la luz de la luna y las estrellas que brillan con fuerza.

Las visitas al establecimiento se pueden realizar incluso en un día. Se ofrecen diversos paquetes que se ajustan a las necesidades y el tiempo, incluso con precios promocionales para grupos a partir de cinco personas.

Sepa más en

Web: www.estacionpuertoolivares.com.py

Email: info@estacionpuertoolivares.com.py

Teléfono: (0971) 965-965

mbareiro@abc.com.py

Fotos ABC Color/Gustavo Báez/Gentileza.

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