31 de enero de 2017

El centenario de Augusto Roa Bastos

Desde el 1 de enero y hasta el 31 de diciembre de este año, el Paraguay recordará al escritor Augusto Roa Bastos con motivo de la celebración del centenario de su nacimiento. Conferencias, obras teatrales, concursos y lanzamientos de libros son solo algunas de las actividades previstas.
Fuente: ABC Revista Por Marisol Palacios
Augusto Roa Bastos fue un hombre de enorme talento. Célebre como escritor, pocos saben que también fue periodista, docente, corresponsal de guerra, guionista y un amante de los deportes. Roa nació en Asunción, el 13 de junio de 1917, pero se crió en Iturbe, Guairá, hasta que culminó la primaria. Regresó a Asunción y vivió con su tío, el monseñor Roa, para seguir sus estudios secundarios en el Colegio San José, gracias a una beca. La influencia de su tío, la formación en la institución capitalina y las múltiples lecturas fueron trascendentales en la formación del Roa escritor, tanto que, siendo aún estudiante, empezó a colaborar con el diario El País. En 1934 se alistó para participar en la contienda chaqueña, pero, por su corta edad, no fue al campo de batalla. A su regreso escribió Fulgencio Miranda y El ruiseñor y la rosa, su primera novela y poemario, respectivamente. En 1944 tomó contacto con intelectuales de la época, como Elvio Romero, Hérib Campos Cervera, Óscar Ferreiro y Josefina Plá, con los que formó parte del grupo Vy’a raity. Ni bien se desató el conflicto bélico en Europa, El País lo envió como corresponsal de guerra. De más está decir que este viaje fue decisivo en su vida. Regresó en 1946 y retomó sus actividades culturales, pero su estadía duró poco. Su participación en la Revolución del 47 le valió su primer exilio a la Argentina. Años después tuvo que volver a partir hacia el exilio; esta vez, a Francia, donde se desempeñó como catedrático universitario en la Universidad de Toulouse. Su niñez en Iturbe, su participación en las dos contiendas bélicas mencionadas y el exilio fueron la fuente que nutrió su pluma, de la cual manaron sus más célebres obras, como Hijo de Hombre, El trueno entre las hojas y Yo el Supremo. 1989 fue un gran año para Roa. Marcó su regreso definitivo al Paraguay, después del golpe que derrocó al dictador, y escribió con letras de gloria su nombre en las letras castellanas, al ser galardonado con el premio Cervantes. Augusto Roa Bastos falleció en Asunción, el 26 de abril de 2005. Con motivo de la celebración del aniversario del centenario de su natalicio, a finales del 2016, el Congreso aprobó la ley n.° 5790, que declara el 2017 como Año del Centenario de Augusto Roa Bastos. Así, el 1 de enero de este año empezó la primera celebración del Centenario en la Biblioteca del Congreso, con una evocación poética, literaria y musical. “Se cantó una canción de Roa y, después, se hizo un popurrí de sus canciones”, cuenta Mirta Roa, hija del escritor e integrante de la Fundación Augusto Roa Bastos, que también forma parte de la Comisión del Centenario. Más tarde, esa misma actividad se llevó a la explanada del edificio World Trade Center, donde, también, se lanzaron globos de color blanco estampados con el dibujo del rostro del escritor, cuenta. Para organizar la celebración, fue conformada una comisión de festejo integrada por todos los ministerios, representantes o ministros; secretarías nacionales de Cultura, Deporte y Turismo; las academias de la Lengua Guaraní, Lengua Española e Historia; la Fundación Roa Bastos, el Cabildo y Margarita Morselli. “Tenemos pensado organizar eventos deportivos. Mucha gente desconoce que Roa era un gran deportista. Cuando vivía en Buenos Aires, se movía en bicicleta. Queremos hacer una caminata familiar, torneo de remo. Tenemos varias ideas; ojalá se concreten”, señala. Las actividades previstas para la evocación de Roa a lo largo de este año están relacionadas con todas las facetas creativas del gran escritor. Lanzamientos de libros, la puesta en escena de El trueno entre las hojas en el Arlequín Teatro; la presentación de una ópera sobre Pancha Garmendia y Elisa Lynch, del maestro Diego Sánchez Haase, y el musical que montará la artista Raquel Rojas son algunas de ellas. “Queremos que la celebración sea lo más popular posible. Tenemos intenciones de ir al interior, aunque en Encarnación ya empezamos una cátedra”, añade. En nuestro país, unas 100 escuelas llevan el nombre del ilustre escritor compatriota. “Queremos privilegiar a esas escuelas e ir a visitarlas”. Entre los proyectos están la recopilación de sus obras; la publicación de un libro de poesía, tres cuentos, su biografía en cómics y seguir con la Biblioteca Básica de siete tomos, para que la gente pueda acceder fácilmente a la literatura de Roa. “Ahí tenemos cuento, novela, poesía, canciones, ecología y cultura, valoración de la mujer paraguaya, dos libros de ensayo y teatro. Fundamentalmente, nos apoyamos en los cuatro pilares que son la vida y la obra de Roa: la justicia social, el respeto a la mujer, las diferencias y la tierra. Queremos publicar todo lo que se pueda en papel, para que los investigadores puedan tener acceso a ellos”, amplía. Artistas de todos los géneros quieren aportar su grano de arena al festejo, como Ricardo Flecha, quien planea realizar una recopilación de las canciones compuestas por Roa Bastos, y Milda Rivarola, quien publicará una obra sobre el pensamiento democrático de Roa. “También queremos reeditar el disco Mujeres que cantan la guarania, así como el documental El portón de los sueños, porque está agotado y es un testimonio fabuloso”, señala. Entre los concursos que se llevarán a cabo resaltan el de guion cinematográfico y novela. Pero las celebraciones no se circunscribirán solo a nuestro medio; en el exterior también se prevén varios actos, como en la Feria del Libro de Buenos Aires, el 26 de abril, y República Dominicana le dedica su feria del libro al Paraguay y a Augusto Roa Bastos. “Hay muchas personas que se están involucrando. La idea es que la gente se apropie de Roa, que lo tome como suyo, que sienta que una persona que pasó muchas penurias económicas y de salud pudo llegar adonde llegó”, resalta Mirta Roa. El centenario del nacimiento de Augusto Roa Bastos es, a la vez, una oportunidad espléndida y un reto dificilísimo. Implica estar a su altura e involucrarse para recuperar la mejor voz de sus recuerdos, como Roa Bastos se lo merece.
El libro al alcance de todos
“Con Augusto Roa Bastos compartimos el sueño de poner el libro al alcance de todos. Empezamos con la primera edición en el Paraguay de Yo el Supremo, luego de que Roa recibió el premio Cervantes en 1989, con una tirada de 5000 ejemplares. Luego, lanzamos la campaña Hacia un país de lectores con la colección Lo mejor de, que incluía lo mejor de la historia, cuento, folclore, música, sociología, ética y geografía. Posteriormente, sacamos la colección Homenaje con obras de Gabriel Casaccia, Carlos Villagra Marsal, Mario Halley Mora y del propio Roa Bastos”.
(Pablo León Burián, El Lector).
Lectura vital
“En 1953, Roa Bastos irrumpió en la narrativa con El trueno entre las hojas, rescatando la voz de Rafael Barrett, cuyo Dolor paraguayo había sido asordinado en el tiempo. Roa también se convirtió, entonces, en un escritor ‘incómodo’. Sus relatos eran como balas trazadoras de la violencia sembrada por los poderes impuestos o autoimpuestos. Esa violencia, más refinada, sigue manando en el Paraguay de hoy ‘como una respiración enterrada’. Por eso, leer a Roa (sobre todo sus cuentos) es vital: nos ayuda a sacudir telarañas de la memoria y nos puede infundir algún atisbo de rebelión ante los retornados jinetes de la brutalidad, la ignorancia, la corrupción y la muerte”.
(Bernardo Neri Farina, presidente de la Sociedad de Escritores del Paraguay).
“En 1953, Roa Bastos irrumpió en la narrativa con El trueno entre las hojas, rescatando la voz de Rafael Barrett, cuyo Dolor paraguayo había sido asordinado en el tiempo. Roa también se convirtió, entonces, en un escritor ‘incómodo’. Sus relatos eran como balas trazadoras de la violencia sembrada por los poderes impuestos o autoimpuestos. Esa violencia, más refinada, sigue manando en el Paraguay de hoy ‘como una respiración enterrada’. Por eso, leer a Roa (sobre todo sus cuentos) es vital: nos ayuda a sacudir telarañas de la memoria y nos puede infundir algún atisbo de rebelión ante los retornados jinetes de la brutalidad, la ignorancia, la corrupción y la muerte”.
(Bernardo Neri Farina, presidente de la Sociedad de Escritores del Paraguay).
Oportunidad de conocerlo
“A pesar de las dos guerras y la larga dictadura, el ciudadano supo encontrar en Augusto Roa Bastos su voz en favor de la dignidad y la libertad. Roa, de una amplia actividad literaria, periodística y docente en Argentina, Francia y España, no solo fue conocido por sus novelas, sino también por sus guiones de cine. Además, fue un maravilloso poeta. Roa, sobre todo, fue un gran patriota que supo inculcar a los amigos ese amor a la patria. Este centenario es una oportunidad para mostrar a los compatriotas quién fue nuestro escritor más universal, para que sepan su valor y se apropien de él. Principalmente, es la ocasión para que nos sintamos ricos. Conocer las obras y la vida de Augusto Roa Bastos nos da la autoestima para amar lo nuestro y luchar en este mundo tan globalizado”.
(Margarita Morselli, directora del Centro Cultural de la República El Cabildo y secretaria ejecutiva de la Comisión de Conmemoración del Centenario de Roa Bastos).
mpalacios@abc.com.py
Fotos ABC Color/Archivo.

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